Crecer a golpes, de Diego Fonseca

Trece crónicas y ensayos de alta calidad. Un viaje por América Latina en cuestión de un fin de semana.

Pareciera, y a lo mejor es cierto, que todas estas historias terminan siendo la misma.
La América de la segunda mitad del siglo XX dejó cicatrices que todavía están abiertas. El problema, es que no ha habido justicia y es fundamental que haya justicia para que haya perdón. Y si no hay reconcilación, no se puede avanzar.
Esto aplica para Chile, Argentina, El Salvador y Guatemala; donde las dictaduras militares se despacharon a su antojo, produciendo un impacto social incalculable.
En pleno siglo XXI, hay quienes agradecen estas acciones por “habernos salvado del comunismo”.

Hablando de comunismo, la mejor crónica resulta ser la de Cuba, donde Leonardo Padura habla de esa generación perdida que se mató a sí misma por seguir órdenes sin cuestionarlas. Algo así como los ejércitos en las dictaduras continentales.
A la hora de la hora, la muerte no tiene ideología.

En resumen, nuestra América es tan apasionante como dolorosa.
Pero hay que seguir creyendo…

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