Susana Iglesias vino a la FILGUA, vio y nos convenció de las bondades de Señorita Vodka

“El orgasmo es efímero y vulgar… El vodka es eterno, es agua limpia, es vida, es paz interior, es lucidez, es amor, es tormenta, es todo”

Susana Iglesias nació en el puritito Centro Histórico del Distrito Federal mexicano, cuando algunos guatemaltecos reinauguraron la oleada del exilio aventados por corrientes salvajes e inmisericordes a finales de los 70 del siglo XX.

Tres décadas después, Susana Iglesias oxigena las oxidadas bisagras de la literatura escrita en idioma español con una escultura memorable que, además de verse, debe beberse como varios litros de vodka al lado sin hacerle el menor caso a la hipocritona advertencia “nada con exceso, todo con medida”.

Eso es Señorita Vodka: una escultura, pero además un Manifiesto Escrito con Yeso Rojo:

“Cree en un dios que sepa hacer cocteles, adóralo // Recuerda y no olvides: no hay belleza que pueda compararse con la de las puertas de una cantina que se abren, quizá la belleza de unas piernas femeninas podría ser cercana; no… pensándolo bien también eso cansa y se acaba. La barra de una cantina es una fuente inagotable, placer infinito de vodka // Nunca confíes en una mujer (tampoco en un hombre) que está obsesionada con sus gafas: te cambiarían por lo que sea. // Ten piedad de los hombres, no saben lo que hacen. Creen que una mujer se viste bien o usa unos zapatos preciosos de agujas enormes para gustarles, lo que no entienden es que lo hacemos para humillar a otras mujeres. Una mujer que no domina unas agujas del quince no puede considerarse mujer. El tamaño de tus agujas determina el tamaño del tipo que tienes al lado.”

Eso es Señorita Vodka: una escultura, un manifiesto, pero también un Tratado para Poner en Cintura a Tanto Mandril:

“Los misóginos son depredadores emocionales insaciables, primero son seductores, porque te necesitan, después se vuelven controladores; su ira enfermiza es insufrible. La crueldad es su especialidad, sus amenazas por lo general son absurdas, son inseguros, todo el tiempo temen que los abandones, te lo diré sólo una vez: los misóginos necesitan y temen a las mujeres; no las odian —tampoco los creas inteligentes— el odio es un sentimiento inteligente, torcido, malnacido. No odio a los misóginos, ¡me la sudan!”.

Eso es Señorita Vodka: una escultura, un manifiesto, un tratado, pero además  un Manual de Procedimientos para Escanear y Dinamitar la Cueva del Club de Tobi:

“Las mujeres sabemos utilizar bien las culpas de nuestros hombres para hacerlos volver al redil: una palabrita cariñosa cuando no lo bajabas de hijo de puta, una caricia cuando ya no lo tocabas, sexo incluso cuando te negabas o no mostrabas interés, dar cariño cuando se daba indiferencia, “volver a querer” cuando el amor parecía ser costumbre o convenio… mostrar que a pesar de todo siempre queda “algo”… ¿Trillado?, sí… real y trillado…”

Eso y mucho más es Señorita Vodka: uno de los mayores aciertos editoriales de Tusquets; la confirmación de que las residencias en las colonias de escritores en Wyoming, Ledig House y la Toscana no consiguieron vampirizarle las huellas digitales a Susana Iglesias; y la reconfirmación de que la indómita revista El Puro Cuento, del erudito sanmarquense Carlos Humberto López Barrios, no se equivoca nunca al publicar líneas como las que solamente Susana Iglesias puede escribir, precisamente, a unos cuantos pasos de la legendaria Editorial Praxis, allá por la Colonia Doctores del Distrito Infernal.

por JL Perdomo Orellana

José Luis Perdomo Orellana: Dedica usted las tridestiladas páginas de su absorbente novela a su madre, la noche garibaldiana, “W” y las personas que ama. ¿Cómo tomaron la dedicatoria su madre y las personas que ama?

Susana Iglesias: Con amor.

JLPO: Una línea aparte merece la noche garibaldiana. ¿Ya bautizó, “con todas las de la Ley”, Señorita Vodka en ese mítico sitio? ¿Cuál ha sido la reacción de sus “aliados” de tal noche (para usar esa frase del añejo Miguel Ríos, ¿se acuerda: “Bienvenidos, buenas noches, gracias por estar aquí, les saludan los aliados de la noche?”)?

SI: Creo que inauguré esa palabra [garibaldiana] ¿verdad? La reacción es favorable, en las chelerías se han regalado ejemplares y anda rolando ya por el barrio.

JLPO: Otra línea, más aparte aún, debe dársele a “W”, pues no sólo aparece en la dedicatoria sino que también lo hace como personaje en muchas de sus páginas. ¿Cómo se las tomó “W” (tanto la dedicatoria como las páginas)? ¿Quién se parapeta en esa inicial? ¿Es un secreto que jamás nos será revelado a sus lectores? ¿Se equivocarían radicalmente quienes asocien esa “W” con Shakespeare y con Goethe?

SI: “W” Se las tomaba heladas, todas… las copas, mis reacciones, mis palabras y todo lo que ocurrió entre nosotros, creo que por eso pudimos querernos tanto. Aunque no he vuelto a verlo, guardo secretamente la esperanza de volver a chocar un vasito de vodka helado con él. Se equivocan y no, porque W es romántico como el Werther, un idealista [aunque lo niegue] y malvado a veces como Lady Macbeth. W es la persona que más he querido, por eso es un secreto que jamás será revelado, lo que vivimos no fue ficción, la novela sí, no gano nada nombrándolo.

JLPO: La sagrada palabra “vodka” aparece por lo menos 123 veces en 212 páginas y, aunque no sean tumultuarias, también hay referencias a otras sacras bebidas como tequilas, mezcales, ginebras, whiskys, Guinness y rones. ¿Tantos líquidos festivos son una invitación para que su novela, además de ser leída, también sea ingerida e incluso se nade entre sus párrafos?

SI: La novela debería estar acompañada de una botella de vodka ¿no? Es una fiesta nocturna, salud.

JLPO: Señorita Vodka está integrada por 55 apartados distribuidos en 212 páginas. ¿Le traen buena suerte a usted esos números que se leen igual de izquierda a derecha y al revés, bautizados con esa palabra de sonido dudoso llamada “capicúa”?

SI: Eres el primero que lo nota. Y sí, algo hay de eso.

JLPO: Además de desplazarse en torrentes de brebajes respetables, Señorita Vodka se mueve entre Los Ángeles y el Distrito Federal mexicano. Según ella, ¿en cuál sitio de éstos el coeficiente intelectual se reduce más drásticamente? Según Truman Capote, uno se vuelve tarado inmediatamente que llega a “Elei”, lo haga por aire/mar/o tierra…

SI: Capote escribe muy bien, le admiro, pero no concuerdo con él. LA es una ciudad vertiginosa que seduce. Contrastes y ese deslumbrante tufo decadente y también brilloso.

JLPO: La Señorita Vodka lo tiene claro: “No hay nada más triste que sentarse en un tren de metro californiano –paraíso de sueños—y querer regresar a buscar a alguien que te olvidó”. De haber asistido a la Feria Internacional del Libro de Guatemala 2013, ¿no se hubiese visto obligada a sustituir ese tren por esa feria?

SI: No. Estuve a toda madre en Guatemala.

JLPO: Señorita Vodka está crucigramada de alusiones al previsible Club de Tobi: “Ten piedad de los hombres. No saben lo que hacen (p. 9 y 109)… los hombres no entienden nada sobre las mujeres (p. 23)… Los hombres son unos brutos (…) tienen pactos secretos que las mujeres jamás podrán entender (p. 52)…” ¿No es gastar demasiada tinta en entes tan previsibles?

SI: Los hombres son brutos adorables y transparentes. Son animales lentos, testarudos, también brillantes. Me encantan.

JLPO: Señorita Vodka tiene varias pistas en clave de pregunta que optaremos por planteárselas a usted, su autora, para resolver los enigmas: “¿por qué los hombres y las mujeres caemos tan bajo por un pedazo de carne y un poco de ilusión?”

SI: Porque somos unos cretinos. Somos necios, somos torpes ante el amor, ante un cuerpo, ante una promesa de paraíso.

JLPO: ¿Es “podrida y jodida” la ilusión?

SI: Sí.

JLPO: “¿Contratan sádicos para vigilar la ciudad?”

SI: Definitivamente.

JLPO: “¿Puedes culpar a alguien por ser quien es?”

SI: Siempre lo hacemos.

JLPO: “¿Qué es lo normal?”

SI: Para Señorita Vodka lo normal es saltar al abismo, eso me enseñó el personaje, para Susana Iglesias lo normal es lo que los demás consideran anormal o extraño.

JLPO: ¿Está loca la mujer que un día odia y al siguiente se revuelca con ese mismo objeto de su odio?

SI: No.

JLPO: ¿El amor es para los imbéciles?

SI: No siempre.

JLPO: ¿”Estamos educados para mentir a todos”?

SI: Sí. El primero que lo niegue está mintiendo.

JLPO: ¿”No somos buenos, nadie es bueno”?

SI: No, no totalmente.

JLPO: ¿”Nadie merece dejar de sufrir excepto los perros, los gatos, otros animales”?

SI: Nadie. El ser humano ha lastimado tanto a otros animales y a este mundo que su sufrimiento radica en todo ese egoísmo que lleva por dentro. No entiende, no aprende.

JLPO: ¿”Las mujeres no pueden escuchar sobre otras mujeres” porque “se encabronan”?

SI: Exacto.

JLPO: ¿”Las manos de los hombres lo son todo, también la mirada”?

SI: Sí.

JLPO: ¿”El amor no basta, no alcanza”?

SI: Casi nunca.

JLPO: ¿”El pasado es una resaca”?

SI: Una cruda interminable.

JLPO: ¿”Todo es poder y muerte”?

SI: Sí.

JLPO: Está bien: incluso Freud lo aceptó: “los hombres no entienden nada sobre las mujeres”, pero: ¿qué entienden las mujeres acerca de las mujeres y qué acerca de los hombres?

SI: Se lo voy a preguntar a unas psicoanalistas que conocí en Tampico y te cuento.

JLPO: ¿Son las personas y los amores como las gafas?

SI: Los malos amores sí, las personas bajas también. Van y vienen. Los guangos sobran en este mundo, en cada coladera hay uno y una. Los hacen y se juntan.

JLPO: ¿Qué hay en Kleist, Andersen, Bécquer, Goethe, los Grimm, Woolf, Brontë, Sartre, Borges y Lispector como para que hayan encontrado un sitio en Señorita Vodka?

SI: A Borges lo quitamos. Los demás: son grandes influencias y viejos cariños.

JLPO: Relata la Señorita Vodka que “Con el alcohol jamás pude escribir, la abstinencia y la cruda fueron las que impulsaron esas mañanas desquiciadas entre el dolor de músculos, la boca seca, las manos temblando tecleando sin parar mi vieja Remington”. Esa íntima comunión con San Malcolm Lowry y Bajo el volcán, además de con La leyenda del santo bebedor, de Roth, ¿es premeditada o puro reencuentro de destinos y déjá vus?

SI: Es una íntima comunión con Susana Iglesias, que la escribió en mañanas y noches desesperadas.

JLPO: Si Señorita Vodka fuese una película, el soundtrack incluiría a Amanda Miguel, los Red Hot, No Doubt, Hombres G, Abba, Iggy Pop… ¿No son abominables Amanda, los G y Abba, y por lo tanto indignos de aparecer en Señorita Vodka?

SI: No, en el contexto garibaldiano y aun fuera: no. A Susana Iglesias la rola de “Chiquitita” de Abba le hace recordar muchas cosas chidas. Con los Hombres G igual, me acuerdo de un hombre que besaba delicioso y con el que tuve noches incendiarias, poníamos en las rockolas canciones de los Hombres G. Amanda Miguel la escuché de niña, me gusta su voz, es como la twisted sister latina.

JLPO: ¿Qué tiene en la cabeza (o en el estómago) alguien capaz de besar a alguien que acaba de engullir “pollo crujiente, ensalada, pay de manzana y helado de menta”?

SI: Puro amor.

JLPO: Cuando la Señorita Vodka rememora que “llorábamos juntos en los parques de nuestras respectivas infancias”, hace poesía. ¿Hay algún libro de poemas escondido por ahí, entre tantas botellas vacías?

SI: Varios. La poesía me abandonó un tiempo [eso creí] pero ha regresado.

JLPO: ¿Cuáles son los encantos del vodka Stumbras (Gold, Grass, Rye), del vodka lituano y del vodka de arándano? ¿Por qué nunca aparecen el vodka Finlandia y el Absolut y el Stolichnaya en sus páginas?

SI: Ya dejé esas marcas hace tiempo. El Stumbras es maravilloso, un día lo beberemos. Lituania: gracias, próspera tierra del vodka.

JLPO: ¿Cómo beber vodka sin ponerse “mal” ni ser triturado por otro apagón mental y emocional?

SI: Helado, solo, sin jugos, ni mineral, ni nada, mucha entereza y fortaleza interior.

JLPO: ¿Jamás cae mal “un vasito de vodka antes de dormir”?

SI: Jamás. Al despertar tampoco.

JLPO: ¿Qué aditamentos se necesitan para construir una “armadura de perra”?

SI: Soledad, huesos, vodka, labial rojo, sonrisita de hija de puta, uñas rojísimas, perfume sexoso, tacones ultrapump y escupir palabras que traspasen al otro.

JLPO: En la página 77, el comandante García ladra: “…no se te ocurra ponerme Imagina porque te madreo”. ¿Tiene algún problema ese gandaya con Lennon o sólo con esa rola?

SI: Ni a García ni a mí nos gusta Lennon.

JLPO: Esa frase rotunda —“los tipos duros no lloran por perros muertos”, p. 97—¿es un homenaje a Los tipos duros no bailan de Mailer?

SI: No. Es una provocación a un tipo que se sentía muy duro.

JLPO: Entre la página 107 y la 109, nuestra heroína escribe en una pared, con gis rojo, una especie de proclama o decálogo. Le citaremos unas cuantas líneas, para que nos diga si comulga o no, y de qué manera, con ellas:
*3) …no hay belleza que pueda compararse con la de las puertas de una cantina que se abren //

SI: Comulgo, absolutamente.

JLPO: *6) Desconfía de los redentores, son la peor escoria del mundo //

SI: Totalmente. Son mierda. Te cuento: hace poco un chancho blandengue cocainómano chanta de sexta y bajo hasta la miseria intentaba darme sermones a mí sobre mi “forma de ver el mundo”; ¿te imaginas un pelado débil y adicto intentando criticar mis “adicciones”? Me daba asco, por eso lo abrí. Mi droga es la literatura, el vodka y el amor por mis brodas.

JLPO: *7) Aborrece a los poetas: son la segunda especie de subnormales más detestable; la primera son los policías.”

SI: Para el personaje es válido. Para mí, también… [risas]

JLPO: ¿Usa una mujer zapatos de “agujas enormes” para “humillar a otras mujeres”?

SI: Todo el tiempo.

JLPO: ¿Por qué es preferible un canalla a un gandaya?

SI: Los canallitas tienen imaginación, el gandaya no.

JLPO: ¿Debe adjetivarse de “puñetera” a una sociedad donde una “mujer buena” no está “peda a las once de la mañana”?

SI: Sí. Y también debería tacharse de: mediocre.

JLPO: ¿Es James Dean admirable “porque se estrelló a tiempo en su auto”?

SI: Muy, dejó un cadáver hermoso y lozano.

JLPO: Por los rumbos del maldito trópico se ha desatado esa maña de mandarse telegráficos “mensajitos” a toda hora e incluso en cuclillas desde el inodoro. ¿Podría compartir usted algunos “mensajes-cuchillo”, para ver si así se le prende el foco de la imaginación a tanto aporreador de teclas?

SI: Te voy a transcribir unos que le mandé al chanta:
“Tu optimismo te hace creer que vales algo”
“Sí, lo acepto. Sufres. Eres víctima de tu cierre”
“Cuando apago el celular es por dos razones: estoy cogiendo o escribiendo. No te contesté por una de esas razones”
“Mi “ex-amiga” la guanga te está mintiendo: no la tienes grande, lo que pasa es que sólo los pendejos sin experiencia le creen”
“¿Qué crees que busco en ti? No confundas interés con aburrimiento”

JLPO: Además de un homenaje a la transparencia del vodka, ¿es Señorita Vodka un monumento a, como dice la rola, “eso que llaman amor” y sus diabólicas secuelas?

SI: Lo es en gran medida.

JLPO: El cintillo color de algunas paredes mamonas de Coyoacán, firmado por Margo Glantz, reza “Esta joven escritora concentra su desparpajo, su enorme fuerza y su carisma en una escritura de riesgo cuyo furor se cataliza como piromanía”. ¿Acepta los cargos?

SI: Sí. Lo de joven se lo agradezco porque ya no soy joven, uno es joven a los 16.

JLPO: ¿Nos promete que, al otro lado de tal cintillo, en una próxima edición aparecerá esta sentencia extraída de la p. 65: “¿Para qué sirven los hombres? Para nada. ¿Y las mujeres? Tampoco.”?

SI: Me gustaría prometer eso, veremos la forma de poder cumplirlo. Se lee bien.

JLPO: Por último y no por ello menos importante, como dice la frase cajonera, quisiera plantearle unas cuestiones complementarias (siempre y cuando su paciencia dé para tanto). El jugadorazo norirlandés George Best decía muy festivamente: “Cada vez que entro en un bar hay 50 o 60 personas que me quieren invitar a tomar un trago, y yo no sé decir no”. Conociendo como conoce usted a Señorita Vodka, ¿podría referirnos si a ella le sucede algo semejante y si tampoco sabe decir “no”?

SI: Mentiría al decirte que no sucede. Sucede. Le invitan e  invita. Los acepta, pero… raramente acepta una conversación. Señorita Vodka es una bebedora solitaria en las barras, acepta el trago e invita también, después se esfuma.

JLPO: Mark Twain, por su parte, nos dejó frases claras como un litro de vodka Finlandia, en las cuales dosifica estas contundencias:

¡Qué solemne y hermosa es la idea de que el pionero más temprano de la civilización, la locomotora de la civilización no es nunca el barco de vapor, ni el ferrocarril, ni el periódico, ni la catequesis, ni el misionero… sino siempre el whisky!

Si recoges a un perro hambriento y lo alimentas, no te morderá. Ésta es la principal diferencia entre un perro y un hombre.

No rehúyas nunca tomar un trago… en cualquier circunstancia.

Conociendo como conoce usted a Señorita Vodka, ¿qué opinión tendría ella de tales frases twainianas?

SI: Serían amigos si vivieran, le celebraría todo lo que tenga que ver con perros, trago y time chupping, MT le cae bien, por lo que dice de los perros, del trago y el whisky.

JLPO: El ácido y también colega etílico Ambrose Bierce definía la “intimidad” como una “relación en la que unos idiotas se ven providencialmente envueltos para destruirse mutuamente”. A la luz o a la sombra de sus debacles, ¿qué opinaría nuestra multicitada y multirrequerida Señorita Vodka?

SI: Bierce escribió en ese Diccionario del diablo que beso rima con embeleso, espero que la pregunta quede contestada.

JLPO: En su obra Ebriedades, el poeta venezolano Gonzalo Fragui, citado por la revista colombiana Confabulación, aporta guías como éstas:

Una vez le preguntaron a Apolinaire “¿Qué hora es” y él respondió: “Es hora de emborracharse”.

Decía Omar Khayyán: Voy por el camino con mi botella y mi sombra. Afortunadamente mi sombra no bebe.

Un día le preguntaron a Humphrey Bogart cuál era su nacionalidad y él respondió sin pensarlo dos veces: “Alcohólico”. Una hora más tarde, cuando le preguntaron qué opinaba del mundo, su respuesta fue: “El mundo tiene tres copas de atraso y hay que ponerse al día”.

¿En qué comulgaría Señorita Vodka con Apolinaire, Omar y Bogart?

SI: Siempre es un buen momento para bajar a la cantina.

JLPO: Según el escritor y ex empresario canadiense John R. Saul, el “orgasmo es la experiencia emotiva más común, a veces compartida, a veces no. Según la Organización Mundial de la Salud, hay más de 100 millones de orgasmos por día, con lo cual es miles de veces más común que el nacimiento y la muerte”. Qué güeva, ¿no? Entre esa gimnasia multitudinaria y el siguiente litro de Absolut, ¿por cuál opción se inclinaría Señorita Vodka?

SI: El orgasmo es efímero y vulgar, se logra con un dedo [no necesitas de un hombre, ni del amor, ni de nada más que un dedo] El vodka es eterno, es agua limpia, es vida, es paz interior, es lucidez, es amor, es tormenta, es todo.

JLPO: Volviendo al maestro Twain, él fue rotundo al asegurar que el Libro de Mormón es “cloroformo impreso. Si Joseph Smith escribió este libro, el acto fue un milagro… mantenerse despierto mientras lo escribía sí que lo fue, desde luego.” ¿Cuáles libros, según usted, en México y otros lugares han sido cloroformo impreso en los primeros 13 años de esta pomposa catástrofe llamada siglo XXI?

SI: Me duermo sin piedad con esos cuentotes largos disfrazados de novela [¡qué malas estructuras!, les hicieron mucho daño al hacerles creer que son novelistas, escritores, algo] ¿Quiénes son los writers cloroformo?  No digo nombres, muchos ya están ancianos, podrían suicidarse al descubrir que sus editoriales  y RP´s [errepés] los venden como personajes, no como escritores. Otros de tan bobos, arrogantes, “jóvenes”, “vanguardistas” y “rudos” podrían creer que les tengo envidia al mencionar sus nombres. Un compa y yo nos regalamos los peores libros que leemos durante un año el día de la amistad, muchos están dedicados, el que lleve el mayor número de libros dedicados: gana. El premio es un tour de cantina [que paga el perdedor al ganador] hasta que el puerco aguante [esta bonita tradición no la inventé yo, se la copié a un colega escritor ultrafamoso que no puedo balconear porque ya nadie le va querer dedicar libros]

JLPO: El diario novelado Abluciones del barman o ex barman canadiense Patrick de Witt también sucede en Los Ángeles y escurre líquidos festivos desde todas sus líneas. ¿Tiene Señorita Vodka alguna deuda con Patrick o son meras coincidencias etílicas?

SI: Coincidencias.

JLPO: Ahora sí: la última y nos vamos: además de conocer su nombre (Margo) y su apellido (Glantz), ¿ha leído usted algún libro o algún párrafo de Margo Glantz? Le confieso que yo tampoco…

SI: Leí una parte de “El rastro”.

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