SOPHOS celebró el Día Internacional del Libro de forma diferente

A partir de las 17hrs, los Lectores Empedernidos, los lectores casuales y los lectores en ciernes, fueron recibidos en SOPHOS, no por su librero favorito, sino por su escritor favorito: Francisco Alejandro Méndez, Víctor Muñoz, Javier Payeras, Denise Phé-funchal, Vania Vargas y Carol Zardetto, quienes estaban entusiasmados por recomendar sus lecturas favoritas.

Dentro de cada gran escritor, hay un gran lector. Por esta razón, SOPHOS quiso ofrecer para este Día Internacional del Libro, 6 recorridos distintos por la librería, cada uno al gusto de un escritor. Los guías de estos recorridos fueron escritores guatemaltecos que con entusiasmo enviaron sus listas de libros favoritos para que SOPHOS les preparara su propia “mesa de favoritos”. Así, el lector escuchó los motivos por los que cada quien escogió los libros que propuso.

He aquí una prueba de que dada su pasión por los libros, ejecutaron con todo éxito el arte de ser librero.


Más fotografías aquí: http://on.fb.me/Znd0kh

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El oficio de escribir y el oficio del librero se fusionan

El día lunes los libreros de SOPHOS  recibieron al escritor, Premio Nacional de Literatura 2011, Francisco Pérez de Antón.

El espacio dejó un intercambio de experiencias entre los lectores voraces y el autor. Incluyendo recomendaciones de lecturas, anécdotas y preguntas personales sobre el oficio de escribir y, también sobre el oficio del librero, que fijaron el tono de la tarde.

 

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El ocio y la pereza

Una reseña de lectura de Wellington Nelson, librero en SOPHOS

Entiendo que ocio y pereza son diferentes, pues en mi tiempo de ocio leo algún libro o contemplo mi entorno con suma tranquilidad. Mientras que cuando tengo pereza solo cambio de posición de acostado a sentado en el mueble en que me encuentre.

Una tarde poco ocupada decidí revisar un librito de Robert Louis Stevenson titulado En defensa de los ociosos. En ese momento,  tenía una extraña mezcla de ocio y pereza o talvez solo estaba cansado y quería una lectura suave. Esta pequeña obra de Stevenson no es precisamente de lo más famoso dentro de sus escritos y su corta extensión, casi le hace honor al tema.

Aunque ambas palabras suelen ser tomadas por iguales, difieren en cuanto a sus raíces. Al revisar su etimología, puede verse que “ocio” proviene del latín otium, reposo. Por otro lado, pereza proviene de pîgrîtîa, que a su vez deriva de pigro, perezoso. A pesar de ello, se interpretan de la misma forma la mayoría de las veces. Tanto así que existen varias traducciones del mismo ensayo, en las cuales a veces se alude a la pereza y otras al ocio.

Empecé a leer. Hubo una frase por la que me sentí acusado. Los libros son, a su manera, beneficiosos, pero no dejan de ser un pálido sustituto de la vida. Fue entonces cuando recordé que la cultura general no se adquiere tan sólo sumergiéndonos en los libros uno tras otro. Sirve de poco acumular conocimiento si no disponemos de un tiempo libre para poder apreciar la vida y saber acerca de qué se ha escrito. Estar plácidamente sentado, a la sombra de un árbol, escuchando cómo circula el agua de un río viendo el vuelo de las aves puede otorgarnos un momento agradable y relajante que talvez pocos libros logren darlo.

Después de asimilar eso me encontré con unas líneas que reafirmaban el arte de vivir a través de un bien merecido descanso. Estar extremadamente ocupado, ya sea en la escuela o en la universidad, ya en la iglesia o el mercado, es un síntoma de deficiencia de vitalidad; una facilidad para mantenerse ocioso implica un variado apetito y un fuerte sentido de identidad personal.

Porque, si lo vemos de esa forma ¿qué es vivir?, ¿trabajar diez horas por día?, ¿estudiar quince horas diarias? Seguramente no.

Vivir es apreciar esos detalles que se perciben con todos los sentidos, pero que no dependen de una sistematización a través de una institución, sino buscando la forma de ver en los otros aspectos de nuestra existencia una satisfacción personal.

Lo cual me hace recordar a algunos personajes de Stefan Zweig en La embriaguez de la metamorfosis, quienes asistían a labores todos los días mal dormidos, mal comidos y regresaban a casa con plomo en los ojos y con plomo en los pies. Tan solo con trabajar arduamente ellos creían haber vivido.

Según algunos puntos de vista, solo es útil a la sociedad quien está todo el tiempo ocupado en algo que produzca, ya sea dinero o méritos académicos.  Visto así, no se percibe que quienes trabajan o estudian, pero también se otorgan sus buenos momentos de ocio, pueden enfrentarse a la vida igual o mejor que quienes actúan como ratones de biblioteca o trabajan como hormigas.

No se trata de que el ocio sea malo, talvez simplemente ha sido mal interpretado, así como también ha sido tomada la lectura y las actividades laborales como fuentes de virtud. No es suficiente trabajar o estudiar para disfrutar la vida, también es necesario tener un plácido momento de ocio cada vez que sea posible.

 

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Pequeña historia de viajes, amores e italianos

SOPHOS se enorgullece en presentar la edición de Pequeña historia de viajes, amores e italianos, quizás la más personal del escritor Dante Liano, Premio Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias 1991.

Un relato lleno de alegría de vivir. De esa alegría que experimentan mejor aquellos que están más cerca de la tierra, del polvo, aquellos para quienes estar vivos es ya motivo suficiente de alegrarse.

En esta publicación le ofrecemos leer gratuitamente el tercer capítulo de Pequeña historia de viajes, amores e italianos, en el que descubrimos historias absurdas, historias tristes, historias divertidas, contradictorias y ambiguas, historias de italianos, sus amores, sus venturas y desventuras, contadas con desenfado, con alegría, como las cosas que ya han pasado y no nos pertenecen más.

Capítulo 3

En las cabinas de tercera, apuñuscados y hediondos, Pasquale Siciliano y Antonio Cosenza iban mareados, disgustados, desesperados de un viaje en el cual lo único que había era la llanura infinita del mar, y sufrir el calor, más fuerte por el reflejo, y aguantar a los compañeros de viaje, tan rudos, desconfiados y hartos como cualquiera, en una promiscuidad que mezclaba hombres con mujeres, los casados protegiendo con celo de animal a las jóvenes esposas que habían cometido la imprudencia de traerse en el primer viaje, no como la mayoría, que esperaba un poco, no fuera a ser la desgracia; aquéllos eran los débiles de voluntad, los llamados al fracaso, y ya se les venía en esa primera fase del viaje, aferrando a la mujer como un tesoro, a la mujer y a los hijos, que había locos que llevaban también hijos. Y la muchedumbre de desgraciados que se acumulaba en el puente de tercera como un mercado, la sensación de hormiguero que es imposible dejar de percibir, y el vaho potente de las vomitadas, las cagadas, los sudores, todo en la prisión de los pocos metros que los especuladores concedían, y por eso de vez en cuando estallaban reyertas, que podían ser pescozadas como a cuchillo relumbrante y vivo, que por la mucha gente que había generalmente no llegaban a más, aunque podía salir de allí algún muerto, un anónimo cadáver que nadie conocía y que se iba al mar sin ceremonias, buzzurri de mierda que no valían nada en su tierra y que en el agua iban a regresar a su condición más natural. Y, sin embargo, a pesar de todo, nacían amistades y complicidades, grupos se asociaban contra otros grupos, por simpatías o antipatías. En las largas horas del viaje daba tiempo a que la gente se gustara o se odiara, a que se enamoraran hombres de mujeres y, por qué no, también hombres de hombres, en el secreto de la oscuridad que descendía por las noches en la tercera clase: ¿qué luz iban a necesitar esos animales que a duras penas habían pagado un pasaje ínfimo, frente a los señores de la primera que, vestidos de frac danzaban valses, mazurcas y polcas, amenizados por la orquesta de la nave, e invitados, a turno, por el gentil capitán inglés en uniforme de gala?

Fue así, de ese modo, que Antonio y Pasquale hicieron un grupo con los italianos. Más con una pareja de desamparados, Franco Micheli y su mujer Martina, cuyo destino era ese país de América que nadie había oído mencionar: Guatemala. ¿Estaban seguros de que existía? ¿No los había engañado Pietro Boero? No, no los había engañado, reclamaban a los incrédulos que, más seguros, viajaban a Nueva York, a la primera etapa del viaje, porque Boero había organizado un barco a posta para un grupo de tiroleses, un barco que fue de carga, pero que adaptaron más o menos para que pudieran viajar los hombres rubicundos y colorados que por centenares habían dejado las montañas del norte para ir a probar fortuna al trópico. Eso lo sabía toda Nápoles, y eso era la prueba de la existencia de ese país pequeño pero fabuloso. «Perdone usted, pero yo prefiero Nueva York polemizaba uno que iba a terminar pidiendo limosna y acogiéndose al calor de los vapores de las chimeneas. Nueva York es la nueva civilización, es el futuro, es donde nuestros hijos al menos van a sobrevivir y no a morir como se nos mueren ahora en el campo.» Y ser armaba la discusión sobre dónde era mejor ir, si a la parte septentrional o a la parte meridional, porque del sur de América también se hablaban maravillas. Y en estas y otras discusiones, el viaje iba pasando, balanceándose en las olas oscuras del mar abierto.

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El amigo Payeras

El lunes culminó en Sophos el espacio mensual de entrevistas Dos más uno, a cargo del periodista Maurice Echeverría. El espacio nos dejó a todos «Una memoria viva de nuestra inteligencia y nuestra imaginación.»

La entrevista del mes de diciembre fue al poeta y escritor Javier Payeras.

Maurice Echeverría: «¿Piensas que escribir es angustiante?»

Javier Payeras: «No.  La vida es angustiante…»

Para escuchar el resto de la entrevista y sobre los autores de los meses anteriores puede visitar el blog: aquí.

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El maestro Eduardo Hugo Jaramillo Muñoz desenhebra los sintagmas del amor libre

«Hace unas cuantas semanas Belkis Méndez, Ronel González y Luis  Yuseff, integrantes del jurado de los Juegos Florales Hispanoamericanos de Quetzaltenango, Guatemala, dieron por unanimidad, en “la Ciudad Cubana de los Parques”, Holguín, el premio único e indivisible en la rama de Poesía a Sintagmas del amor libre del poeta ecuatoriano Eduardo Hugo Jaramillo Muñoz, quien firmó su trabajo con el nombre literario de “Edgardo”. Según Yuseff, González y Méndez la obra del maestro Jaramillo Muñoz “dialoga con la cultura universal, con dominio de los referentes literarios… Está escrita en un lenguaje diáfano que establece con el lector una comunicación inmediata” y “Posee zonas de intensa carga lírica que apuntan a una voz conocedora del oficio de la escritura poética”, un dictamen que reconfirma el hecho de que en el año 2003 Jaramillo Muñoz fuese situado como uno de los mejores poetas en el Concurso Internacional orquestado por el Centro de Estudios Poéticos de España. Luego de participar protagónicamente en la perdurable ceremonia de premiación en el Teatro Municipal de Quetzaltenango y en una tertulia literaria que tuvo lugar al día siguiente en la Casa de la Cultura de Occidente, el maestro Jaramillo Muñoz, unas horas antes de abordar con su compañera el avión que los llevaría de vuelta a Quito, Ecuador, aún tuvo el gesto heroico y poético de sostener un diálogo público del que a continuación se presentan algunos extractos.»

JL PERDOMO ORELLANA

Perdomo Orellana-¿Escribió esta obra “a la antigüita”, es decir, “de su puño y letra”, como se decía antes, o ya lo hizo directamente en una computadora?

Jaramillo Muñoz- Creo que lo uno no excluye a lo otro… Un texto va surgiendo como surge la vida, es decir, se construye paulatinamente conforme el continente recibe sustancias vitales y oxígeno. De cada instante que el ser humano, que cada uno de nosotros percibimos sonidos, colores, movimientos, voces, palpitaciones humanas, se va acaudalando aquello que se traduce a través de la palabra; ese texto, entonces, es un armaje peldaño a peldaño, sílaba a sílaba, sintagma a sintagma como testimonios que surgen en el insomnio, en el café, en el autobús, en la connivencia del cinema, en fin, y exige por lo mismo de la prontitud de un lápiz y un retazo de papel, una servilleta, el margen de un periódico… un pañuelo… Luego todo eso lo traslado al disco duro… Otras veces me siento frente a la computadora (prefiero el femenino, porque es inspirador) y dejo levitar el pensamiento tecla a tecla, lo leo y releo y corrijo, borro, copio el sintagma de una estrofa y lo pego en otra porque descubro que allí tiene mayor fuerza expresiva, en fin; luego ese texto lo imprimo y lo releo tantas veces, que el lápiz y el papel vuelven a ser los cómplices; y ya está, no más, porque si sigo no termino nunca y eso no es justo para quienes en el hogar soportan los insomnios y para quienes esperan algo de mí. 

P.O.- Habla usted en el canto o poema 13 de “esos olvidos de Dios”. El mundo en general, y América Latina en particular, ¿forman parte de tales olvidos?

J.M.-Todo rincón de la tierra ha sido víctima de esos olvidos, que le duelen a Vallejo, que nos duelen a todos quienes entendemos que nada justifica el sacrificio humano, que nada justifica las laceraciones sociales, la violencia, la guerra. Esos olvidos han posibilitado la explotación humana, la depredación del entorno natural, este permanente atraco al oxígeno del hombre, a la vida misma. Esos olvidos… la ambición humana, han engendrado la opresión y la perversidad registradas en el devenir de los pueblos… Pero, preguntémonos, ¿será lícito adjudicar la hecatombe global que soportamos a la supuesta amnesia de un ser metafísico?

P.O.- ¿Qué hacen Vallejo y Edgar Allan en sus Sintagmas?

J.M.- Parte del ámbito temático se va identificando y ampliando a partir de esos encuentros y hallazgos maravillosos que nos posibilita la lectura. Nos descubrimos siempre, en esas inmersiones a las que nos inducen quienes saben escribir sobre la vida como si fuera la de uno, como si nos adivinaran, como si fueran una especie de ángeles infernales que nos señalan un camino o se aparecen en un instante clave de nuestra existencia.

Con Cecilia, hoy mi esposa, escribimos una juventud en las calles, en las paredes de Quito, en los manifiestos, en las tarimas contradiciendo el poder cuando éste violaba las libertades, pero también compartimos un Neruda amatorio, un Vallejo vital y total que nos alertó que hay olvidos de Dios que no debemos soslayar y que es necesario mantenerle lúcido a Dios, pero que también debemos alertar a todos los seres humanos para que protagonicen sus propias decisiones, porque como lo afirma Jorge Luis Borges hay /una hora en que le sería fácil a Dios/ matar del todo su obra/… ¡Diga usted si estos son o no unos ángeles guardianes subversivos!… Un Edgar Allan García, poeta joven de mi país que nos enseña que /Es otra la percepción del miedo/ y de la luz/ …. Que evidencia cómo /Los amenazados cabecean en horcones/ sucios de hollín. Estirpes sangrantes/ con una mano en el fango y otra en el ara. /Definitivamente Vallejo y Edgar Allan se constituyen en referentes sustantivos para mis Sintagmas, porque resumen libertad, libertad de amar, libertad de estar sobre el territorio vasto que es el mundo, como peces en la tersura de los mares.

P.O.-Como dice usted en el poema 24, ¿es nuestra identidad “un juego de azar” y somos “piezas de un rompecabezas pervertido”?

J.M.- En lo cotidiano hay seres increíbles, por ejemplo en mi país Dallyana, un icono de la televisión, que rechaza tenazmente la manipulación que ejercen los medios a través de programas masivos como los indecibles realitys, verdaderos murales de la tontería humana, /juegos de azar/ en donde se fabrican ídolos de la canción, por ejemplo, /payasos que hacen llorar/ con quienes se construye un mundillo esperpéntico, vacío, superficial, falso, pretendiendo inducir modos, modas, circunstancias maniqueas, supuestos e ilusorios rasgos “identitarios” como /piezas de un rompecabezas pervertido/ completamente ajenas a aquellas que constituyen el entretejido sociocultural diseñado segundo a segundo por los pueblos. Por eso es que Dallyana es mi “personaje inolvidable” en el texto 24, por su frontalidad y claridad para mirar una realidad empañada por esos payasos que hacen llorar.

P.O.- ¿El amor es “un vacío azul”? (como dice usted en el poema 35) ¿O una “enfermedad que se cura con el matrimonio”? (como dice Ambrose Bierce).

J.M.- Afirmo que /el amor es un vacío azul/ bajo la Piel/ que vira la página/ cuando me pierdo en tus océanos/ porque en el tránsito vital, cada acto de amor se constituye en una aventura renovada, prospectiva, que niega la anterior; es una enfermedad interminable que insufla vida extrema, no importa cuándo y dónde y cómo se lo ejerza, ningún papel legal puede curarlo, solo la ausencia lo cura…. O lo elimina. Bierce tendría razón si dejásemos que el matrimonio y su sustancia amatoria, sucumba con la rutina. Porque el matrimonio es compartir lo lúdico de la seducción, la calidez de una mesa rodeada de niños, el aroma de los atardeceres, mirar con los primeros rayos del sol a la compañera dormida mientras llegan furtivos los primeros trinos de los pájaros; las rabietas, los reclamos, las acusaciones, los besos… el descubrir que continuamos vivos bajo la piel a pesar del tiempo transcurrido.

P.O.- ¿Qué hacen Bergman y Klimt en sus Sintagmas?

J.M.- Miro a un niño cambiando soldaditos de plomo por una cámara, que marcaría un derrotero del que ya no podrá apartarse, porque encontró la “linterna mágica” para desentrañar una infancia dominada por las tinieblas, cucos asechándole, recuerdos de castigos, dogmas religiosos que le distanciaron de Dios, engaños, desavenencias con que Begman construye mundillos y los traslada a la gran pantalla que encandila a solitarios refugiados en la penumbra del cinematógrafo, tratando de hacer distancia de la trama y de los personajes, que sin embargo los atrapa, entonces retornan al hogar, a una rutina donde, en alguna parte confundieron el amor, para mañana volver al cine, y nuevamente salir al calorcito del cuartucho y constatar que la calvicie se acrecienta y así hasta ser atrapados por la espiral de la amnesia.

Y en el otro lado de la medalla esa especie de barroco alucinante, innovador, que traslada a través del desnudo femenino –paradójicamente– sosiego, deseo de infinitarse en la naturaleza humana como recinto del poder creativo. Sin percatarse el espectador de pronto está entre los imanes cromáticos del lienzo, y se torna en objeto mirado desde fuera; en el texto 19, sitúo a una “Ella” atrapada por el desnudo de una vieja, sin percatarse que está siendo oteada por docenas de ojos extasiados por su belleza, mientras trata de explicar su impresión sobre el lienzo de Klimt, el mago que desde años luz en tiempo y geografía, logró una simbiosis que exuda sintagmas de amor libre…

P.O.-En el poema 41 verbaliza usted un “infinitando” y más adelante describe un pétalo “aromando la mejilla”. ¿Cuáles otras aportaciones tiene para los diccionarios en idioma español?

J.M.-Pienso que el lenguaje está mutando sin fin, que es una especie de duende agitador que expresa todos los manifiestos del hombre allí donde hay un oído receptor, allí donde hay un ser curioso que intenta estar en el otro buceando sus sueños, sus anhelos, sus angustias, sus miedos, por eso se trata de un duende desatado por todos los caminos, y por eso se atreve hacer del infinito una arcilla moldeable que traduce sueños, los de los otros, los sueños de los interlocutores anhelantes de otros paisajes, de otros vuelos, de la seducción del viento. Entonces ¿qué importa si el sustantivo se hace verbo, si con ello podemos ingresar al albedrío de nuestros semejantes? ¡Se imagina usted la potestad del pétalo para invadir una mejilla con todo su ímpetu y fragancia!… Creo que cada uno de nosotros podemos enriquecer y alterar todos los diccionarios con nuestra capacidad creativa, con ese arsenal de sintagmas guardados en el almario.

P.O.- ¿Tuvo o tiene vocación de marino como para escribir en el poema 52 “Alguien confirmó que el tiempo / es huracán y es ola / que igual desuela puertos y merluzas / y hospeda en las orillas / como una música marineros y peces / que cantan en la noche (…)”?

J.M.- La levitad del tiempo es tan inasible como la infinitud del mar. Pero a su paso dejan huellas que trascienden el límite de las orillas, allanan horizontes e irrumpen en el ser sensible; el tiempo y el mar evocan multitudes, que se hospedan de tiempo en tiempo, de mar en mar, en cada uno de nosotros y nos confían historias, por eso creo que en cada ser humano hay un marino, unos navegan sobre el tiempo, otros se aventuran sobre las olas, pero igual, todos estamos expuestos a los huracanes y a las quietudes.

P.O.- ¿Qué hacen Borges y Girondo en sus Sintagmas?

J.M.- Por los ojos de Borges aprendí a mirar con transparencia el lado oscuro de la Tierra, sus cráteres y aluviones, sus duendes y sus fantasmas, el lado flaco de los seres y la otra cara de la medalla… a sentirme /…en los ruinosos/ Ocasos de los vastos arrabales/ y en esa flor de cardo que el pampero/ trae al zaguán…/. Y una noche cuando la guitarra nos guarecía de la lluvia, conocí de Borges a su Maneco Uriarte, acechando entre los siglos con toda su alzada de cuchillero, su resentimiento por su condición humana sitiada y vulnerada por quienes gozan sin miramientos de los dones que ofrece la vida, mientras los condenados de la tierra inventan formas de amar camufladas en una aparente hombría de mal, entonces allí, en esos instantes, en esos suburbios del alma, se macera otro sintagma de amor libre.

De esos lados oscuros del alma surge entonces Girondo, amante furioso, trotapieles incansable, de esos que no repiten jamás los mismos besos –un maestro en las artes de amar– /cansado/ de usar un solo bazo/ dos labios,/ veinte dedos,/ no sé cuántas palabras,/ no sé cuántos recuerdos/ grisáceos,/ …./muy cansado/ de este frío esqueleto,/ tan púdico,/ tan casto,/ que cuando se desnude/ no sabré si es el mismo/ que usé mientras vivía…/ trastrocando así lo cotidiano en minúsculos frescos surrealistas, piezas para armar sintagmas amatorios no previstos, mis sintagmas que ensamblados se descubren como retratos de nosotros mismos puestos a la deriva:/…aguardando que un gorrión/ golpee contra el vidrio hasta sangrar/ reconstruyéndote con retazos de cristal/ plenamía plenamente a plenitud apenas amanece/… Girondo, me señaló el cauce de un desate lúdicoverbal para desafiar al infinito.

P.O.- ¿Cuáles deudas aceptaría que salda con su nueva obra? ¿Salda alguna, por cierto, con su compatriota Adoum?

J.M.- La deuda de vivir intensamente, de haber encontrado una razón, quizá la única razón de caminar por “los caminos de la tierra”, ensayando palabras que respondan a los sones eternos del hombre, /lejos de esos barrios/ que nunca fueron nuestros de esas casas/ donde se guardan secretos de familia/ que son nuestros…/ así en plural, porque el acceder al alfabeto fue un acto plural en la complicidad del aula, balbuceando las primeras sílabas hilvanadas con conocimiento de causa. Y Jorgenrique, años más tarde descubriéndome la poética a dos voces y que hilvanar palabras es una forma de darle otros giros a lo cotidiano, pero lo más importante de Adoum, aprender a ejercer una palabra militante, comprometida e ir con el nombre de todas las patrias por la tierra. A Jorgenrique Adoum le dediqué mi Memorial, una noche de homenaje al poeta, /…Allí donde sopla el viento, con esa fuerza que da la vida,/ (que) se embarcó cada tarde en navíos terrestres/ sin temor a enajenarse bajo el sol/ y desentrañó voces encendidas en la chuquiragua/ o deslizándose en la desnudez de la cebada/ o silbando entre la textura del adobe/ porque fue hecho para el canto y para la rabia…/. Pero en cuestión de vida, ninguna deuda queda saldada….

P.O.-¿Qué hacen Cavafis y Ginsberg en sus Sintagmas?

J.M.- Sin duda son otros referentes culturales que confirman una confluencia que nos universaliza y nos hace ciudadanos globales sin que las identidades propias de cada pueblo sean melladas. El arte nos confirma globales. Cavafis, el poeta de los éxodos y de los exilios advierte: /..Sin embargo, el tiempo de su juventud parece/ que fue ayer. ¡Qué espacio tan breve, qué espacio tan breve!/ Y piensa cómo le engañó la sensatez,/ en cómo siempre se fió –¡qué locura!–/ de la embustera que le decía: “Mañana tienes mucho tiempo”/.. Ese Cavafis que nos devuelve a la ruta de Ulises, a los Lestrigones, a los Cíclopes, a Poseidón; ese Cavafis que nos incita a hacer largo el camino, pero que al mismo tiempo nos baja a nuestros chaquiñanes y entonces entendemos que en occidente hay la posibilidad de dejarse seducir por las sirenas y sumergirse en mares profundos, en tanto acá, andinos, soltamos las amarras del Guayanay para que descubra territorios donde fundar la vida.

Y dígame si no son universales los diarios descarnados de Allen Ginsberg, donde pasan revista esqueletos presidenciales que se niegan a firmar decretos, que no les son políticamente convenientes, esqueletos de magistrados, de militares, de mamis solteronas, esqueletos que son parte de poemas descarnados, nada “bellos”, lacerantes, que dan escozor, poemas hechos con esas palabras propias del truhán, del desadaptado, de la traficante de sexo, poemas, encarnación de /la pobreza envuelta en harapos, drogados/ y con vacías miradas,/ (que) velaban fumando en la sobrenatural/ oscuridad de los pisos de agua fría/ flotando sobre las crestas de la ciudad en contemplación del jazz,/ que desnudaron sus cerebros ante el Cielo y vieron/ tambalearse iluminados ángeles mahometanos/ sobre los tejados de las casas de alquiler…/ Poemas de este y de todos los siglos, porque la marginación, la pobreza, lo subhumano no ha cambiado, se ha recrudecido a la sombra de un poder que ignora que existen esos seres humanos, precisamente gracias al ejercicio ciego de ese poder, que olvida que existimos. Por eso están Cavafis y Ginsberg husmeando en los sintagmas 25 y 26, porque no obstante, el amor no puede ser escamoteado por poderosos atroces.

P.O.- Si de usted dependiera, ¿ya estaría caminando por las calles de Quito el ciudadano australiano Julian Assange, o seguiría echando raíces en la Embajada de Ecuador en Londres?

J.M.- Yo creo que todos somos ciudadanos del mundo y que todo ciudadano debe transitar con libertad por cualquier recodo de la tierra. Si Julian Assange infringió una ley en su país, debe garantizarse su defensa, que confirme su inocencia a plenitud y sin presiones, pero si hay un solo indicio de atentado contra su libertad y peor aún contra su vida, toda acción por protegerlas merece el apoyo de todos, porque así lo exige la soberanía individual y de cada país, la convivencia libérrima entre los pueblos y los seres humanos, de lo contrario esa soberanía estaría bajo sospecha.

P.O.-¿Qué recuerdos se llevó de Guatemala, luego de venir a recibir el premio único de poesía en los Juegos Florales Hispanoamericanos de Quetzaltenango?

J.M.-Mire, una lectura sencilla de esa experiencia, que comenzó al arribar al aeropuerto en Guatemala y cumplir con las exigencias de inmigración, allí, la persona que atendía, al enterarse que venía a los Juegos Florales de Quetzaltenango a recibir el premio único de poesía, no pudo ocultar su emoción y se tomó fotos conmigo y luego personalmente me recomendó un taxi que me trasladara al hotel… ¡Eso es insólito!… Luego 200 kilómetros de asistir a una película ambiental, ecológica, humana, narrada por los amigos que nos trasladaban de Guatemala a Quetzaltenango, y llegar a esa ciudad y ser recibido con una calidez inusual e inmediatamente ser invitado al Hall del Municipio y allí la sorpresa de un enorme mural de mármol en el que  ya habían cincelado mi nombre junto al de mi país… ¡Eso es insólito!

Verme sobre una pasarela de un teatro lleno de público, y luego una Reina que con solvencia crítica comentó mi texto, y escuchar en un acto de premiación a un poeta, a un ensayista y a un narrador, a una escritora como Carmen Matute que con valentía y madurez intelectual nos habló de la participación de la mujer en la construcción de la historia humana… Eso es insólito… Protagonizar una entrevista con alguien que sabe lo que dice, sabe lo que hace y contextúa profesionalmente el haber cultural del que somos herederos, con un dominio vasto del hecho literario, frente a un público masivo, eso es insólito… y presenciar cómo ese público se mantiene tres horas a la expectativa para luego hacer “cola” para comprar o recibir un libro y luego otra “cola” para lograr la firma del escritor… ¡Eso es insólito!… Es decir, haber realizado un viaje al ámbito de lo insólito es una experiencia irrepetible, una enseñanza, una huella profunda en lo más profundo de mi ser y de la compañera que me acompañó en esa aventura…

 

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La soledad de los suicidas

«Pertenece a la estirpe extinta de quienes reivindican el barrio.

Por ello, lo primero que avisan los sintéticos datos curriculares de Miguel Ángel González es que nació en el barrio madrileño de Carabanchel, hace una treintena de años a la que acaba de arribar.

Los estudios de guión y dirección se le notan, como también se le nota que, fiel a un humanismo igualmente extinto, ha sido profesor de talleres de cine en el Centro Penitenciario Madrid VI (Aranjuez).

Fiel, además, a la célebre frase de Picasso (“Yo no busco, encuentro”), se ha encontrado con que sus cortometrajes Dios se apiade de las cucarachas, Ni más, ni menos y Eres un payaso han recibido reconocimientos en festivales de cine en Bilbao, Castellón, Girona y Perú, entre otros.

Sin conocer a nadie en el jurado ni tener tratos prostibularios con editoriales tiburoneras especializadas en carroña precocida, ha obtenido por lo menos medio centenar de distinciones, entre éstas el premio Letras por su novela Nunca dejes que te cojan y el premio Novela de Humor JL Coll por El trabajo os hará libres.

Hace unas cuantas semanas, Miguel Ángel vino a Quetzaltenango a recibir el premio único de novela de los Juegos Florales Hispanoamericanos, que ganó unánimemente por La soledad de los suicidas, en cuyas breves páginas un jurado cubano integrado por Lourdes González Herrero, Mariela Varona Roque y Rubén Rodríguez encontraron una obra intensa, ágil, fluida y eficaz que sólo pudo ser escrita por “una voz en desarrollo que promete mantenerse en ascenso en el panorama de la literatura hispanoamericana contemporánea”.

Esto fue lo que les dejó dicho, unas cuantas horas antes de retornar al barrio de Carabanchel, Madrid, legendario por los añejos conciertos de Rosendo y, ahora, por las renovadas páginas de Miguel Ángel. »

JL PERDOMO ORELLANA

José Luis Perdomo Orellana: ¿Qué tiene que ver un vendedor de caramelos con la soledad del corredor de fondo que cree poner orden en el mundo, o por lo menos en el suyo, dándose el Supremo Autoservicio?

Miguel Ángel González: Realmente no tienen nada en común.

Hace años un amigo me contó que en el pueblo en el que pasaba los veranos había un pequeño puesto de caramelos y frutos secos. Lo curioso era que aquella tienda era la única de todo el pueblo en la que se vendían dulces, pero el dueño era una especie de ogro al que todos los niños temían. Me gustó la historia por todas sus vertientes. Por un lado estaban los niños a quienes les aterraba aquel tipo pero tenían que ir allí puesto que no había otro lugar en el que poder comprar golosinas. Por el otro, un tipo que odiaba a los niños y aún así montaba un negocio de dulces… años después viajé con mi amigo hasta su pueblo natal y me llevó a la tienda de la que me había hablado tantas veces. No quedaba nada, la habían cerrado e incluso habían tapiado su puerta con ladrillos y cemento.

En ese preciso instante decidí que El vendedor de caramelos era un buen pseudónimo para mis obras.

José Luis Perdomo Orellana: Arranca usted su novela diciendo que “Los muertos no necesitan a los vivos”. Con necesidad o sin ésta, en muchos cementerios de México, sobre todo en noviembre, con atmósferas de Bajo el volcán de Lowry, se la pasan llevándoles mariachis y juran que, si no lo hacen, “los muertitos pueden molestarse”; incluso les llevan los tragos y las comidas que prefirieron “en vida”… ¿Qué le dice esto?

Miguel Ángel González: Unas cuantas páginas después aparece otra frase similar que responde a esta pregunta: Los vivos necesitan a los muertos.

Durante algún tiempo estuve haciendo un voluntariado en un centro penitenciario. La actividad consistía en intentar enseñar los conceptos básicos del cine a los internos. Lo realizaba junto a una amiga. Pasábamos la mañana del sábado allí con ellos hablándoles de planos secuencia, saltos de eje y de puntos de giro. Al final del taller rodábamos un cortometraje en el que tenían que poner en práctica todos los conceptos aprendidos y luego hacíamos un multitudinario estreno al que asistían internos de varios módulos.

Todo el mundo nos felicitaba por nuestro trabajo, los funcionarios de la cárcel, los miembros de la asociación a la que representábamos, nuestros familiares y amigos. Todos nos recordaban una y otra vez lo buenas personas que éramos por dedicar parte de nuestro tiempo libre a intentar ayudar a otros más desfavorecidos.

Un día al terminar nuestro taller, mientras volvíamos a casa en el coche, mi amiga me miró y me dijo: ¿Todo esto lo hacemos por nosotros? ¿No lo has pensado nunca? Todo el mundo piensa que les estamos haciendo un favor a ellos, pero no es cierto, nos lo hacemos a nosotros mismos.  

Hasta ese momento nunca lo había pensado. Era cierto. Aquellas clases significaban mucho más para nosotros que para ellos. Trabajábamos en una oficina en la que pasábamos ocho horas al día haciendo un trabajo que no nos aportaba nada. En cambio cuando estábamos allí, era como si por un rato todo tuviera sentido.

Los muertos no beben tequila, ni güisqui, tampoco café… somos nosotros, los vivos, quienes necesitamos creer que les hace falta.

JLPO: Luego de ese arranque, cita usted: “(…) nuestras vidas son tristes, fatigosas y cortas. Nacemos, nos suministran la comida necesaria para mantenernos y a aquellos de nosotros capaces de trabajar nos obligan a hacerlo hasta el último átomo de nuestras fuerzas; y en el preciso instante en que ya no servimos, nos matan con una crueldad espantosa”. Pareciera que está usted citando la vida y muerte de miles de campesinos y obreros latinoamericanos… ¡pero se trata del “Discurso del cerdo Willingdon Beauty” sacado de Rebelión en la granja de Orwell! Entre otros servicios, ¿le sirve a usted la literatura como espejo de los “ejércitos de reserva” que componen la desolación circundante?

MAG: Lo que me apasiona del texto de Orwell, por encima incluso de la propia calidad literaria que pueda tener la novela, es su capacidad de adaptarse a todos las épocas posteriores al momento en el que fue concebida. Aunque el autor la escribió como crítica al sistema soviético, esa misma narración, sin cambiar una sola coma, valdría para explicarle a un niño pequeño el problema de la sociedad actual, el nacimiento y la enquistación del capitalismo que nos ha llevado a una crisis económica y moral sin precedentes.

Supongo que la explicación de todo esto es tan sencilla que algunas veces la pasamos por alto: debe ser francamente difícil gestionar el poder, y las buenas intenciones, como también cito en la novela, no suelen servir de nada.

JLPO: Alguien que dice “sé que en algún momento de sus vidas les ocurrirá algo horrible, y esa aparente tranquilidad que muestran mientras hacen la compra o se dirigen a sus puestos de trabajo se desvanecerá”, ¿es un paranoico o sólo está haciendo uso de su sentido común?

MAG: El uso continuado del sentido común es lo que lleva al hombre a la demencia.

JLPO: En la página 58 de su novela (versión “Colecciones literarias Domingo Lima Domínguez) el protagonista asegura que “Hay gente que desde que nace parece estar tocada por una varita mágica”. ¿Incluiría usted en esta apreciación a Baltasar Garzón, Messi, Aznar, Cristiano Ronaldo y Shakira?

MAG: Cuando estudiaba cine, nuestro profesor de guión nos propuso un ejercicio que consistía en elegir un tema al azar y escribir dos textos opuestos sobre él. En el primero debíamos defenderlo y en el segundo debíamos escribir justo lo contrario, un texto que lo criticara. El objetivo del trabajo, obviamente, no era otro que demostrar que un mismo acontecimiento, un mismo personaje o una misma novela, se pueden defender con vehemencia y lógica desde dos puntos de vista diametralmente opuestos.

La pregunta me ha recordado al ejercicio. Supongo que dependiendo de la persona a la que se le pregunte cualquiera de los personajes citados podría o no estar tocado por una varita mágica. Garzón sin ir más lejos puede ser para muchos un profesional ejemplar que se atrevió a adentrarse en temas tan complejos de la política española como el caso GAL, la banda terrorista ETA o los crímenes del franquismo, pero en cambio si se les pregunta a los señores del Consejo General del Poder Judicial dirán que lo más justo es inhabilitarle por ejercer la prevaricación.

Fíjese si habrá puntos de vista y opiniones para todo que hasta del señor Aznar he escuchado yo decir por aquí que fue el mejor presidente de la democracia española.

JLPO: En menos de media cuartilla aparecen en su novela Kurosawa, Ford Coppola, Leone, De Palma, entre otros directores de cine. ¿Ve más cine de lo que escribe y lee o cómo lleva esto?

MAG: También aparecen escritores como Maurice Leblanc o el ya mencionado George Orwell, dibujantes como Rob Liefeld y Alan Moore o músicos como Bob Dylan o Jimi Hendrix… hay sitio para todos. Lo que ocurre es que en mis historias siempre intento que los diálogos no sean intrascendentes. Me gusta pensar que cada conversación tiene un peso fundamental sin la cual no se entendería la narración. Por eso me apasiona el cine, los mejores diálogos de la historia los han escrito guionistas.

Como aquella conversación en Chinatown, de Roman Polanski, en la que al ver la enorme cicatriz en la nariz de Jack Nicholson otro personaje le pregunta:

- Dios mío, ¿qué le ha pasado a su nariz?

- Me corté afeitándome – responde él.

- ¿Le duele mucho? –le vuelve a preguntar.

- Sólo cuando respiro –sentencia.

JLPO: ¿Qué hacen Bukowski y Palahniuk deambulando en algunas líneas de su libro premiado? ¿No sería una incomodidad para Buko, tan narciso, compartir créditos con alguien mucho menos viejo que él?

MAG: Ambos escritores tienen algo en común, tanto Palahniuk como Bukowski eran tipos normales que tenían vidas aburridas y que pensaban que vivirían presos de ellas hasta el día del juicio final, pero a los que un día la fama les llegó de forma inesperada. Ambos coinciden también en que su primera obra, la que les catapultó al éxito, la escribieron en menos de un mes. Por todo esto yo siempre he pensado, aunque no es más que una opinión personal, que ambos también coinciden en haber creado un personaje con el que enfrentarse a su nuevo estatus. No creo que Bukowski fuera narcisista, más bien un tipo introvertido que se vio obligado a diseñar un personaje a la altura de las circunstancias. Así que, bajo esta premisa, no creo que a ninguno de ellos les pudiera molestar aparecer “de prestado” en mi libro.

En cualquier caso la edad no debería ser un problema, Bukowski dejó de cumplir años en 1994 cuando contaba 74 y yo aún no había cumplido 12. En la actualidad él sigue fijo en su misma cifra y yo ya he rebasado los 30. Alguna ventaja tenía que tener pasar a la eternidad.

JLPO: “El problema” de alguien ¿consiste en tomarse la vida demasiado en serio o en tomársela a la ligera?

MAG: El mío, en concreto, consiste en que intento tomarme la vida a la ligera pero siempre aparece algún hijo de puta que acaba consiguiendo que me la tome demasiado en serio.

JLPO: La patria ¿es “un invento”? Quienes se sienten patriotas ¿son unos “tarados”?

MAG: La patria de cada uno es real. Lo que ocurre es que mi patria, como la de cualquiera, es un Frankenstein formado por lugares, recuerdos, familiares y amigos. La patria es el barrio en el que hemos crecido, nuestros compañeros de escuela, los lugares en los que hemos sido felices, los olores de nuestros platos preferidos, los bares en los que nos hemos emborrachado… y todos esos lugares y sentimientos pueden ubicarse a miles de kilómetros de distancia los unos de los otros. La patria de cada uno no tiene fronteras.

 Las otras patrias, las que se delimitan en los mapas, no me despiertan el menor interés.

JLPO: El protagonista acepta que vio una de las 400 partes de Rocky. ¿No es como para desconfiar de él o, por lo menos, para no dirigirle la palabra?

MAG: Lo peor no es que el protagonista de la novela confiese haber visto una de las 400 partes de la saga de Rocky Balboa, lo peor es que el autor del libro las vio todas. Y más grave aún, no hace más de un mes me encontraba haciendo cola en la puerta de unos multicines para conseguir una entrada para el estreno de la segunda parte de Los Mercenarios (Los indestructibles en Hispanoamérica) también con el incombustible Silvester Stallone, y sus seis décadas de existencia, al frente.

JLPO: Escribir es “parte de la terapia” del protagonista. ¿Qué es la escritura para usted?

MAG: Parte de mi propia terapia.

JLPO: ¿Qué puede haber en el cráneo de alguien capaz de exclamar: “¡Qué montón de libros! ¿Son todos diferentes?”?

MAG: Un vacío gigantesco, supongo.

Debo confesar en cualquier caso que esa frase la incluí porque me recordaba a mi infancia; cuando de pequeño le pedía a mi padre que me comprara un libro siempre me decía: ¿Otro libro nuevo? ¿Para qué lo quieres? ¿No te vale alguno de los que ya tienes?

JLPO: En serio, ¿puede haber alguien capaz de caminar “de espaldas” casi 18 mil kilómetros, sin que lo detengan para recetarle una camisa de fuerza o un electroshock por cada kilómetro caminado?

MAG: La única explicación coherente para esa historia es que el tipo en cuestión nació en California, y todos sabemos que los norteamericanos son personajes muy peculiares que hacen cosas muy extrañas constantemente. Sin ir más lejos votaron a George W. Bush para que fuera su presidente durante ocho largos años.  

JLPO: ¿En dónde están los dioses cuando un “tipo gordo” atropella a “una niña de trece años” que va “camino a la escuela”?

MAG: Si realmente existen, si como muchos aseguran fueron los dioses quienes establecieron la luz y la oscuridad, quienes crearon todo cuanto nos rodea y quienes hicieron al ser humano a su imagen y semejanza; la verdad es que viendo el resultado yo soy partidario de mirar a ambos lados antes de cruzar la carretera porque no creo que uno pueda depositar demasiada esperanza en ellos.  

JLPO: Si pudiese “cambiar de vida usando los botones del mando a distancia”, ¿qué incluiría y qué excluiría su vida?

MAG: Antes de responder a esa pregunta necesitaría saber si además de cambiar de vida usando los botones del mando a distancia, podría después, si no acabo conforme, regresar a la vida anterior. Yo soy de los que creen firmemente que hasta las cosas que más odiamos de nuestra rutina se pueden acabar volviendo añoradas en un determinado momento.

En la película Conocerás al hombre de tus sueños, de Woody Allen, el personaje interpretado por Josh Brolin, que es un escritor frustrado casado con Naomi Watts, se queda prendado de su nueva vecina, Freida Pinto, y la observa a escondidas día tras día desde la ventana de su casa. Un día coinciden en la calle y comienzan a entablar una amistad que desemboca en un romance. Finalmente él se separa de su mujer y se marcha a vivir con la chica a la que había idolatrado en la distancia. Unas pocas semanas después, ya instalado en su nuevo apartamento, descubre a su ex mujer cambiándose de ropa y en ese momento siente una inexplicable atracción hacia ella que le obliga a espiarla a escondidas día tras día desde la ventana de su casa.

Se podrían escribir cientos de páginas sobre el tema, pero pienso que sería complicado explicarlo mejor.

JLPO: Se ha dicho incluso por escrito: los mayores premios literarios, el Planeta por ejemplo, se dan en España por lo menos un año antes de que sea publicada la convocatoria. ¿Qué piensa de eso y qué del hecho, ciertamente literario, de haber ganado un premio en un país donde jamás había estado y por añadidura no conocía a nadie?

MAG: Ni yo conocía a nadie en Guatemala ni nadie allí había oído hablar nunca de mí, lo que significa que este galardón, por su tremenda honestidad, tiene un valor incalculable para mí.

Hace poco se entregó en España el premio RBA de novela negra, que es un galardón de gran “prestigio” en el que además al premiado se le concede la nada desdeñable cifra de 125.000 euros. El caso es que varias semanas antes de su fallo, cuando supuestamente el jurado se encontraba inmerso en el proceso de lectura, un periodista anunció que Michael Connelly sería el vencedor en el certamen puesto que el contrato con su nueva editorial ya había sido firmado muchos meses antes y en él se detallaba, en una de sus cláusulas, la obtención del premio. Evidentemente el 6 de septiembre de este 2012 el jurado, encabezado por Lorenzo Silva, anunció en una multitudinaria rueda de prensa que tras una ardua lectura de todas las obras habían decido premiar la novela presentada bajo el título La caja negra, cuyo autor, casualmente, era Michael Connelly.

Si se me pregunta qué siento ante esta situación, diría que lo mismo que cualquiera que lea esta historia que acabo de contar, un profundo desprecio hacia todas esas grandes editoriales que forman parte de este macabro juego de corrupción literario, hacia los escritores que les ríen las gracias para seguir cobijados bajo su manto y a quienes aceptan cuantiosos cheques a su nombre en los que debería figurar el de algún otro escritor más talentoso a la par que menos mediático.

Mis abuelos son vendedores ambulantes, mi padre cerrajero y mi madre ama de casa. No tengo amigos escritores, tampoco editores, ni siquiera periodistas que puedan hacerme publicidad. Así que lo poco que conseguí escribiendo fue porque alguien cogió uno de mis manuscritos, disfrutó con él y decidió premiarlo, editarlo o divulgarlo de la forma que creyó más conveniente. Esto evidentemente no me convierte en mejor o peor escritor que nadie, pero sí me sirve para diferenciarme de aquellos a quienes nunca me quise parecer.

JLPO: ¿No le causó estupor tener que venir a recibir un premio literario en uno de los lugares más violentos del planeta?

MAG: Me causó mucho más estupor tener que hacer escala en Houston, Texas, y pasar sus controles de seguridad, su aduana, ser víctima de sus cacheos, responder sus absurdos cuestionarios y cuando pensaba que todo había terminado, tener que pagarles 14 dólares simplemente porque me permitieran pisar “suelo americano”.

JLPO: Por último pero, como dice la frase hecha, no por ello menos importante: luego de volar desde Madrid para asistir a la premiación de los Juegos Florales Hispanoamericanos de Quetzaltenango, en su edición LXXV correspondiente al año 2012, ¿qué recuerdos se llevó de esta parte del mundo?

MAG: Muchos. Pero no los suficientes, así que estoy deseando volver para poder acumular más recuerdos de Guatemala y especialmente de Xela. Sobre todo me llevo el cariño y la gratitud con la que me recibieron, tanto los miembros de la comisión permanente de Los Juegos Florales, como todos los que formaron parte del evento, las reinas de belleza, los miembros de la prensa que estuvieron en la entrega, el público asistente… fue algo inolvidable. También los días previos a la entrega en Ciudad de Guatemala y los posteriores haciendo turismo en La Antigua, donde celebraban la fiesta de la independencia, me los llevo grabados en la memoria.

El día posterior a la entrega, tras la agradable charla periodística que mantuvimos los autores premiados con el maestro Perdomo, se acercó al lugar en el que yo estaba un hombre que, casualidades de la vida, había nacido y vivido en Carabanchel, el barrio madrileño en el que yo me crié. Estuvimos hablando largo y tendido y en un momento de la charla me comentó que llegó a Guatemala por casualidad, pero que le gustó tanto la hospitalidad de la gente, tan distinta a la de nuestra tierra, que se vio en la obligación de quedarse allí a vivir.

Me pareció una frase fantástica, así que se la tomo prestada para usarla a modo de cierre de esta entrevista.

Un fuerte abrazo.

 

 

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I. El derecho a no leer

Los derechos imprescindibles del lector, que Daniel Pennac incluyó en uno de los capítulos del libro Como una novela, quedaron plasmados en los separadores que lanzamos hace unos años. Le compartimos uno de ellos…

¿De qué otro derecho disfruta un lector empedernido?

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Marlon Meza Teni

«Antes de graduarse en la Escuela Normal Superior de Música de París, Marlon Meza Teni estudió en la Facultad de Arquitectura de la heroica Universidad de San Carlos y obtuvo la medalla de oro en el Primer Concurso Nacional de Piano de Guatemala en la Universidad Francisco Marroquín.

Su trayectoria musical ha sido atestiguada por Eurodisneyland París, el Centre Départemental de las Artes de Versailles, el Theatre de la Cité Internationale Universitaire de Paris, el Palais Benedictine de Fécamp, la televisión francesa e inglesa, entre otros lugares civilizados.

Cumpliendo al pie de la letra con una de las mayores profecías de Cervantes, nunca ha ganado el premio internacional de cuentos Juan Rulfo de Radio Francia pero ha sido finalista en dos ocasiones, primero con “Los silencios de un cantar” y después con “Retrato de cuna en silla mecedora”.

Parte de su escritura ha sido traducida al francés por Valladares Anrés (para L’Harmattan) y al italiano por Alessandra Ore.

Ha publicado Miettes de Lune / Noches de pan con luna (Editions L’Harmattan), Secretos de Café con Fin (Magna Terra); ha sido incluido en la Antología Hispanoamericana de Poesía Palabra Virtual y en Cuentos Migratorios, 14 escritores latinoamericanos en París (Linaje editores).

Lleva casi treinta años de estar lidiando con la arrogancia risible de los parisinos, pero esto no ha conseguido agriarle la sangre dulce que le viene de sus orígenes verapacenses, mucho menos después de haber obtenido en 2005 la beca del Centre National du Livre de France, que vio en él y su obra la revelación literaria del año… algo así como la medalla olímpica de Erick Bernabé Barrondo García, también verapacense, sólo que de oro.

Los arrogantes chapinoides —esos que ni siquiera llegan a “risibles”, esos saltapatrases que antes de saludar lo primero que preguntan a los viajeros es “¿y cuándo te vas?”)— pueden estar tranquilos: el maestro Meza Teni ha vuelto… pero sólo por unos días, sólo para que este miércoles 5, en el oasis Sophos, la también poeta Carolina Escobar Sarti y el Doctor Jorge Carrol le presentan a las seis y media El paladar del lobo, la tridestilada antología de poesía que acaba de publicarle Magna Terra editores.»

Nos complace presentarles la siguiente entrevista que Marlon Meza acordó con José Luis Perdomo.

José L. Perdomo: En la “Nota del autor” dice usted que su libro fue “escrito durante períodos en donde el sentimiento llegó a ser un instinto y al mismo tiempo un desafuero entre dos y más seres”. Esto último suena a condominio o, de plano, a La vida sexual de Catherine M. ¿Podría precisarlo?

Marlon Meza: ‘Lo difícil en literatura es saber lo que no hay que decir’ decía Flaubert, y yo no creo que sea necesario ser tan preciso en poesía. La novela francesa de Catherine M. es más explícita en este sentido, pero es un libro de testimonios, o al menos así lo supone la crítica.

JLP: Anota usted más adelante que siempre que escribe un libro de poemas también escribe uno de cuentos. ¿Cuáles libros de cuentos escribió mientras respiraba la poesía de Anula la luna, Kind of blue, Briznas de noche y El paladar del lobo?

MMT: Esencialmente me considero un cuentista, y cada una de las colecciones que me menciona se sostiene por un número igual de cuentos, como mínimo. Durante la fase definitiva en donde reúno muchos textos con el fin de armar un libro (no sé cómo ni en qué momento sucede) algunos versos toman la forma de una narración hasta encauzar su rumbo por sí solos, y convertirse en cuentos. Otros, vuelven a su estado inicial y permanecen por razones inexplicables como una alusión poética y metafórica. Por último, están los que permanecen en un vaivén, como es el caso de “Las ilusiones temporales”, que surgen con el mismo nombre en el Paladar del Lobo, pero que también dan título a capítulos secundarios de una novela. He escrito setenta y ocho cuentos desde que me dedico a la literatura. En el caso de esta Antología de poemas en particular puedo decir que debe mucho a un libro mellizo que siempre la sostuvo, ese libro se llama “París Blues”. Sin quererlo la poesía suele ser la continuación de la prosa pero por otros medios, y viceversa. “Desgravios de primavera” “Las alas rotas de Junio” “Jelly Roll Morton era duro de oído” son algunas colecciones de cuentos que acompañan desde un cajón a los textos que incluye esta Antología.

JLP: Casi al final de su nota, añade que hubo “excesos telefónicos”. ¿Se refiere a llamadas de larga distancia? ¿De qué país a qué país? Si no es mucha indiscreción, ¿cuántos vinos dejó de tomarse por andar pagando las facturas del teléfono? ¿No es como para maldecir al inventor de ese chunche?

MMT: Sí hubo llamadas de larga distancia, y usted acaba de descubrir algo importante al mencionarlo, porque cualquier exceso telefónico, cuando de amor se trata, implica una llamada de larga duración y de sobrecargos en la factura de fin de mes, (al menos así lo era hasta hace algunos años), las llamadas de larga distancia también pueden ser llamadas de larga distancia entre dos seres que se alejan estando físicamente cerca, y pueden hacerse desde una habitación a la otra, desde un respondedor a otro, durante la noche entre dos continentes, desde una cabina en el mismo edificio. El teléfono suele ser un arma decisiva, un árbitro injusto entre dos gentes que se destrozan, la
mejor excusa para tratar lo intratable sin necesidad de verse, y el peor invento que existe cuando el amor desespera. Conozco a parejas que han terminado una relación de muchos años por medio de un simple SMS. A veces uno sobrevive a la distancia física, pero nadie sobrevive a los excesos telefónicos de un mal de amores. Hubo llamadas entre Francia y Guatemala, entre París y una buhardilla del barrio de Saint Denis. Entre una casa y una oficina. Por lo demás creo que el vino y el teléfono al mismo tiempo no son buenos aliados cuando el amor se agota.

JLP: Es increíble que, a estas alturas de la desmemoria y de la farsa
mundiales, aún hay quienes citan a Mario Benedetti, tan genuino
y generoso y tan solo. ¿Por qué lo hace usted? ¿Tuvo alguna vez la
inmejorable suerte de encontrárselo en algún camino europeo?

MMT: Mario Benedetti es un punto de referencia en mi caso porque su poesía es antes que nada música. ‘Nunca se debe reconocer a un poeta por su estilo, sino por su mirada’ decía Jean Cocteau, y los calificativos que usted acaba de utilizar son los que mejor definen a Benedetti. Uno no puede leer a Benedetti y archivarlo como sucede con la mayor parte de libros que se leen ‘hasta nueva orden’. Un autor de su estatura debiera estar siempre junto a las llaves, bajo la almohada, entre el bolsillo, bajo la toalla. Me hubiera encantado conocerlo para hablar con él de fútbol, que era una de sus pasiones y es también una de las mías. Este tipo de pasiones son raramente comunes a la poesía. El mejor calmante contra la vida y el metro parisino en mi caso es aferrarme a sus poemas que leo y releo.

JLP: ¿Cuáles palabras “ignoran la cautela”, además de “diputados hijos de la peor plaga”?

MMT: Nunca hay que ser cauteloso cuando las palabras son justas. La poesía en ciertos casos tiene que dar de frente, y hoy más que nunca es necesario perturbar a cierto tipo de seguridad, pero no digo en mi libro nada sobre ‘diputados hijos de la peor plaga’… prefiero bendecir las palabras que apuntan, disparan, y salvan.

JLP:Malditos son mis lunes” y “Bendita la sonrisa de los viernes” dice usted en las pp. 20-21. ¿Hay allí un homenaje al brindis y al posterior arrepentimiento que dejan algunos excesos?

MMT: ¡Bien visto!, pero es un guiño nada más. No soy muy parrandero.

JLP:La ciudad tiene venas de albañal” / “La ciudad tiene venas / y sangre de aguarrás”, agrega en la p. 25. ¿Escribió esas líneas pensando en la que alguna vez, según los nostálgicos y los optimistas, fue una “tacita de plata”?

MMT: No, pero si es una alegoría en mayor dimensión a mis preocupaciones sobre el planeta en el que vivo. El mundo entero se levanta a diario evocando sus inquietudes sobre una crisis financiera y económica sin precedentes, pero nadie parece realizar con fuerza que hay una crisis más preocupante que tiene que ver con los recursos del planeta. De nada nos sirve salvar los recursos económicos si no podemos salvar el aire y el sitio en donde tenemos puestos

JLP: Alquimizando esa especie de capicúa de letras, en la p. 28 dice usted “Es raro llorarse / atar a la rata / soñar años / asir a la risa”. ¿Quisiera tener la paciencia de explicar esos misterios no aptos para todo público?

MMT: Se le olvidó agregar ‘Anula la luna’ que tiene el mismo secreto. La poesía esconde algunos misterios, así que tal vez lo mejor que puedo hacer es dejarle la llave al lector con su pregunta para que sea él quien lo descubra. Es una técnica que pude conjugar con cierta manera de vivir. No digo más.

JLP: En la p. 34 indica que “Nunca está de más, hay que ser cariñoso / con el hipopótamo que también espera”. ¿Le vienen esas consideraciones por los hipopótamos de la entrevista que sostuvo con Mario Vargas Llosa y quisiera contar el sabor que le dejó en la boca la cercanía del maestro peruano?

MMT: Es un hombre amable y locuaz, y fue muy campechano conmigo a pesar de que durante la conferencia que dio en París recibiera insultos de un pequeño grupo de exilados peruanos. En su lugar probablemente me hubiera ido, pero él se quedó y fue lo que más me impresionó aparte de la charla que entonces tuvimos. Lo del hipopótamo de “El paladar del lobo” tiene por el contrario que ver con una historia que aún hoy me saca del sueño, y que escribí como un cuento en mi libro “Secretos de café con fin” ( ‘El Hipo con un buen susto se va) es la historia de dos niños que un día asesinan al hipopótamo del zoológico y guardan el secreto sin volver a verse. Es una resonancia del pasado.

JLP: Hablando de sabores, añade usted en la p. 35: “Hoy borro de mis labios / el sabor del pubis que aún me hospeda”. Y en la p. siguiente: “Intercambian los amantes / el jarabe de los labios / y el sabor del sexo”. Quienes aún andan en “ésas” –no es el caso de su editor ni de quien esto le pregunta, se lo aseguro— piensan en algas. ¿En qué olores piensa usted?

MMT: Entramos a terrenos delicados. Los cuerpos reaccionan y se responden entre sí según la información sensorial a la que están acostumbrados. En mi caso sólo pueden ser los sabores de la mujer que me cautiva. El poema es suficientemente claro.

JLP: ¿Cómo es una mujer “con todos / los latidos del cuerpo”?

MMT: Sin duda alguna contraria a la versión que las religiones y la moral puritana nos quieren inculcar. Prefiero pensar que es una mujer libre del machismo y de los complejos feministas.

JLP: ¿Cuál es “el insulto / más erótico entre los amantes”?

MMT: Si se supiera ya no sería tan erótico.

JLP: En “Sabrás de mí” las “playas” de la línea 12 se convierten en “Playas” en la siguiente. ¿Por qué saltaron esas playas de la minúscula a la mayúscula, sin tener el menor pretexto para hacerlo?

MMT: Nadie necesita pretextos en poesía. La razón yo se la dejo a la filosofía. En casi todos los párrafos sucede. Es un poema del que siempre dudé que pudiera tener un lugar en la Antología. Estaba por quitarlo cuando de pronto encontré una manera rítmica de leerlo que cambió mi visión del texto. Hice varias veces la prueba haciendo una reiteración de la última frase de cada párrafo en el siguiente. La mayúscula sobre el papel es sólo un intento imaginario para sugerir un acento. A menudo funciono como si estuviera tocando el piano. Julio Cortázar lo hacía muy bien y algunos de sus poemas, de hecho, suenan mejor que sus cuentos.

JLP: En “Ciénaga” se pregunta “¿Qué aguardan los brazos desnudos / del árbol solitario”? Sí, ¿qué?

MMT: Todavía me lo pregunto afortunadamente.

JLP: A estas alturas, ¿ha sido la vida “un papel mojado”?

MMT: La vida, la muerte, el amor, todo esto hecho a base de humedades. Enhorabuena la tinta para el papel.

JLP:Sólo el amor / puede rebajarse / a los límites sin medida del desaire” asegura usted en la p. 57. Suena bien, pero… ¿no es demasiado “maje” andar aún en esos rebajamientos?

MMT: Es más difícil hablar de una cosa que hacerla, decía…(creo que Oscar Wilde) Los rebajamientos sólo son visibles cuando uno toma cierta distancia. Lo mismo sucede con las alturas. Nadie es consciente de su estado actual sin las ventajas que otorga el tiempo y la poesía es una especie de suerte con larga vistas.

JLP: Menciona usted en la p. 72 “una carta urgente sin sellos”. ¿Todavía existen en París?

MMT: La metáfora completa dice: ‘Desnuda / una mujer sin besos / es como una carta urgente sin sellos’. Amputar una metáfora es intentar descubrir los errores de la sensibilidad, se lo vuelvo a dejar a la filosofía o al psicoanálisis.

JLP: ¿Es preferible dormir con una mujer o con un libro?

MMT: Todo depende de la historia. Pero es un acto de bigamia inofensivo.

JLP: Se pregunta usted en el 72 bis de “Ilusiones temporales”: “¿En dónde se puede vivir / cuando el amor ha dejado de ser / un espacio de libertad?” ¿Qué diría si le respondieran que en Guatemala?

MMT: Me quedaría pensando seriamente.

JLP: ¿Qué hay en su escritura antes del 2000 y qué después del 2009 (un periodo que no abarca El paladar del lobo)?

MMT: Antes del 2000: muchas historias tiradas a la basura, párrafos y notas de aprendizaje, la copia exacta de todas mis cartas, malos poemas, dos diarios de viaje, capítulos que sobreviven. Garabatos. Un cuento para niños en el que aún creo. Una novela amarillenta escrita a los diecisiete años, que por supuesto es pésima y perdura como un insecto bajo los muebles. Después del 2009 están terminados “París Blues” (18 cuentos) “September Song”, una novela, y un paquete gigante de notas que se acumulan de manera incontrolable para “Los ruidos de tu ausencia” (novela) Mucho orden en la cabeza a la hora de escribir pero demasiado desorden sobre el piano y las estanterías.

JLP: Según las Memorias de don R. Felipe Solares, “el crimen verdadero del señor Estrada Cabrera” fue “el de haber, voluntaria y sistemáticamente, corrompido el alma nacional, el de haber matado la dignidad y la vergüenza y el de haber establecido la delación y la infamia como sistema. Tendrá que pasar mucho tiempo, tendrán que desaparecer generaciones enteras para que vuelvan las virtudes a ser patrimonio del pueblo guatemalteco”. Ahora que de nuevo ha tenido la infinita paciencia de recalar en el gallinero aéreo de La Aurora, ¿cómo ha encontrado el alma nacional?

MMT: Estoy pasando por un período involuntario en donde todo lo veo mejor, pero esto no implica más que un vistazo personal de mi parte. El texto que me cita es más que acertado. A mí me preocupa el sistema educativo y la salud mental en Guatemala, he conocido a personas que viven refugiadas en formas de felicidad incoherentes y una forma de nacionalismo estéril que aún se promueve y se perpetúa desde el más niño hasta el más tonto, pero debo decir que… (sálvese quien pueda)… también he conocido a una mujer exquisita, revisitado a viejos amigos; me he logrado reír con mis sobrinos, y hasta he dormido mucho, cosa que no me sucede en París. El sube y baja está en un punto positivo hoy, quizás mañana cambie, pero por el momento me toca sobrevivir de este lado del mundo… y a este día.

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Marlon Meza Teni responde el cuestionario Hitch

Christopher Hitchens descubrió que había dos cuestionarios Proust circulando independientemente por todas partes. Decidió fusionarlos y contestarlo. A esa fusión llamamos nosotros el “cuestionario Hitch”.

Marlon Meza Teni tomó el valor para contestarlo.

EL CUESTIONARIO HITCH PARA EL MAESTRO MEZA TENI

¿Qué es el colmo de la desdicha?

Ser vaca cuando se tiene mala leche

¿Cómo le gustaría vivir?

Sin vecinos. Lejos de París.

¿Cuál es su idea de felicidad en la Tierra?

Ni dinero ni religiones… y a veces ni ideas.

¿Qué pecados le inspiran más indulgencia?

Odio esa palabra porque es apenas una variación más del poder y de la arrogancia, pero comprendo a quienes roban alimentos y libros por falta de dinero.

¿Cuáles son sus personajes favoritos de ficción?

Sancho Panza, por seguir a un loco con tanta lealtad.

¿Cuáles son sus personajes históricos favoritos?

Ninguno, pero me hubiera gustado ser el fotógrafo personal de Jesucristo y hablar de tangos con el Ché. El Cristo me intriga por haber divido al mundo en dos eras y dar para tanto sin haber escrito una sola palabra por sí mismo.

¿Cuáles son sus heroínas en la vida real?

Las madres solteras que asumen la vida con inteligencia y las mujeres de un hogar que ejercen a lo largo del día ocho o más profesiones sin remuneración alguna, y no se dan por vencidas.

¿Cuáles son sus heroínas de ficción?

Ninguna. Las mujeres de ficción por lo general son bonitas y acaban en la última página. Las mujeres de la vida real son una creación compleja y muy excitante, y dan para largo.

¿Su pintor favorito?

Salvador Dalí.

¿Sus músicos favoritos?

Hoy Gaby Moreno reúne a toda la tradición de cantantes y sonidos de blues que me gustaron siempre, es decir Bessy Smith, Sarah Vaughan, Billie Holiday, Ella Fitzgerald, la armónica y la guitarra de B.B. King… Gaby es un milagro indiscutible.

¿La cualidad que más admira en un hombre?

Callar en las situaciones difíciles con dignidad.

¿La cualidad que más admira en una mujer?

La astucia cuando es elegante.

¿Su virtud preferida?

La lealtad.

¿La virtud que menos le gusta, o la más sobrevalorada?

No me gusta la gente que padece un exceso de confianza.

¿De qué logro está más orgulloso?

De ser constante a pesar de los inconvenientes.

¿Su ocupación favorita?

La imaginación.

¿Quién le habría gustado ser?

Nadie a parte de mí mismo, ya es suficientemente complicado así.

¿Cuál es su característica principal?

Resistir.

¿Qué es lo que más aprecia de sus amigos?

Que no son muchos.

¿Cuál es su principal defecto?

Negarme a abandonar las situaciones vencidas.

¿Cuál sería la mayor de sus desgracias?

Depender de algo o de alguien en circunstancias irremediables.

¿Qué le gustaría ser?

El dibujo de una nube hecho por un niño

¿Cuál es su color favorito?

El Blues.

¿Cuál es su flor favorita?

No hay flor que me guste menos que otra, o en todo caso nunca me lo había “plantado”

¿Cuál es su pájaro preferido?

Mi ángel de la guarda (si es que no se ha muerto ya)

¿Qué palabra o expresión utiliza demasiado?

¿En serio?… ¡No!

¿Quiénes son sus poetas preferidos?

Los anónimos que escriben versos ingeniosos en las paredes y los sitios apestosos, también el uruguayo Mario Benedetti y el español Rafael Pérez Estrada.

¿Qué autores en prosa le siguen haciendo compañía?

Sólo tengo muchos libros, tres plantas y un piano, y si cito a un autor me matan las plantas y se me desafina el piano… ( Edgar Allan Poe, Charles Dickens, Vladimir Nabokov. Tchekov, Haruki Murakami, Paul Auster, Juan José Millás, Raymond Carver, Bernal Díaz… acabo de traicionar a muchos)

¿Cuáles son sus nombres favoritos?

Mi nombre porque es lo único que me gusta de mí (pero el mérito es de mi madre) Mathilde, Lucía, Juliette.

¿Qué es lo que más le disgusta?

Que el hombre haya tardado tanto en venir del mono hasta llegar acá y ahora vaya tan rápido de regreso.

¿Qué figuras históricas le inspiran más desprecio?

Los fariseos bíblicos y los curas cómplices de crímenes.

¿Qué figuras contemporáneas le inspiran más desprecio?

Los banqueros y los especuladores de la Bolsa.

¿Qué acontecimientos de historia militar le producen más admiración?

Ninguno. Ningún hombre que se vale de un arma para imponer un criterio o la razón merece respeto, y menos aún admiración.

¿Qué talento natural le habría gustado poseer?

El buen gusto por las cosas materiales que arreglan un espacio. Soy rústico y excesivamente básico en ese sentido, que se lo pregunten a mis plantas si no.

¿Cómo le gustaría morir?

Me la han hecho varias veces y siempre dije que “al final del orgasmo más intenso de mi vida”… pero al parecer la respuesta empezó a ocasionar mucha ansiedad en mis compañeras… así que esta vez voy a decir que me gustaría morir leyendo el evangelio según San Juan, pero ni yo me lo creo.

¿Qué es lo que más le disgusta de su apariencia?

La apariencia es un engaño y no me gusta mentir.

¿Cuál es su lema?

Mientras haya salud, y al menos un sueño, es posible empezar todo de nuevo. A cero.

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