Llegó la primavera

c2bed5f7-b8f0-40e5-9ca5-8785224906fdDe la cuenta de Facebook de University Bookstore en Seattle:
“¡Justo a tiempo para la primavera!
‘No recuerdo el título, pero es verde y popular.’

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Road Trip virtual: London Indies en Instagram

Londonist presenta las 14 librerías independientes de Londres para seguir en Instagram, porque “amamos tanto las librerías independientes, que localizamos nuestras favoritas.

Lejos de ser lugares viejos y abandonados, las librerías independientes de Londres se han mantenido firmes en el siglo XXI. Algunas están hasta en Instagram.
¿Por qué no seguirlas?”

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Las librerías que hay que ver en persona

Captura de pantalla 2016-04-29 a la(s) 12.53.13“Las librerías son lugares mágicos. Uno puede descubrir su próxima obsesión literaria, saludar a su autor favorito en una presentación, o conocer a su próxima pareja en medio de las libreras”.

Así describe Teen Vogue esta galería de fotos con las 7 librerías que uno tiene que ver en persona.

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Pedida de mano en una librería: Literati

Publicado en Facebook por Literati Bookstore, en Ann Arbor, Michigan

Cada cierto tiempo, somos t852_613178905507024_7975167190809836310_nestigos de momentos mágicos en la librería.
Estamos encantados de haber sido parte de esta adorable propuesta de matrimonio con dos de nuestros clientes favoritos.

¡Felicidades, Jim y Aubrie!

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Los enamoramientos de Javier Marías

​Los enamoramientos
de Javier Marías
por Nicolle de la Vega
“A ninguno debe ofendernos que alguien se conforme con nosotros, a falta de quien fue mejor.”
pág. 173


Javi
er Marías es conocido por su narración inteligente, que más que entretener al lector, busca la subjetividad del ser humano, el peso de las decisiones, y presentar de alguna manera, aquella conexión que va más allá de los vínculos terrenales que pueden romperse con una simple inexactitud, como el tiempo.

El enamoramiento es la antítesis de la lógica y puede ser fácilmente confundido con el amor. Sin embargo las acciones que se desprenden de ese estado pueden contrariar incluso los principios más enraizados de nuestro ser. Esta novela se enreda en una de las emociones más humanas y difíciles de explicar.

María Dolz, la protagonista y narradora de la novela, asiste todos los días a una cafetería, donde observa a una pareja de la que poco sabe y que acaso envidia, pues son ellos quienes le brindan algo de optimismo a su día a día. Sin embargo, un día se entera del asesinato del hombre a manos de un completo desconocido.

Más adelante, María se involucra en una relación que la llevará a descubrir los pormenores del suceso y no termina allí, se ha enamorado perdida y silenciosamente de aquél que no puede ver más allá de una promesa, quizá, hecha por casualidad. El relato, más de una narración, se puede describir como la reflexión de los hechos, sin por ello dejar de ser interesante o alejar al lector del libro.

Javier Marías condensa la pérdida, el miedo y todos esos desvaríos que ocurren con la muerte de un ser querido y con el enamoramiento, que más que ser opuestos parecen tener más en común de lo que se cree, ambos pueden hacer que las personas que lo padecen recurran a actos que, de no estar bajo esas circunstancias, no cometerían.

Los enamoramientos, son pues, nebulosos, envolventes y difícilmente descifrables. Nadie desea que su historia de amor, por más incorrecta que ésta sea quede encerrada como los libros “cuyo tiempo está quieto y acecha cerrado siempre, pidiendo que se lo destape para transcurrir de nuevo y relatar una vez más su vieja historia repetida”.

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Patty Diphusa de Pedro Almodóvar

​Patty Diphusa
de Pedro Almodóvar
por Juan Carlos Figueroa
“No hay nada como hablar en serio para que los demás te crean devotamente.”

Esta historia cuenta la historia de Patty Diphusa: una joven famosa por sus actuaciones en fotonovelas porno. No se sabe si es en realidad famosa o si ella cree que lo es y a partir de eso existe en cualquier situación como tal y como si las demás personas lo reconocieran. Qué importa, igual, si ella cree o no que es distinta, su actitud crea las situaciones.

Los relatos de Patty incluyen sexo oral con una pareja de esposos gays que no sabían que la compartían, sexo por justicia y un poco de sexo con amor. Si parece que la vida de Patty gira alrededor del sexo, Patty Diphusa sería en verdad aburrido y repetitivo. Patty se vuelve profunda cuando medita en medio de sus problemas porque ve las cosas más positivas y, rápidamente, decide actuar para salir adelante. Yo hasta lo vería como autoayuda…

Lejos del personaje, Patty representa un diálogo directo con su creador, Pedro Almodóvar. Patty es Almodóvar convertido en personaje, es una caja negra de una porción de su vida, y por eso representativa de cierta época, aunque limitada a lo que su creador le da la gana. El propio Almodóvar dice que son los 80 en Madrid.

Además de la historia de Patty, Patty Diphusa, el libro incluye dos apartados titulados Relleno y Consejos para llegar a ser un cineasta de fama internacional. El Relleno agrega un poco más a la autobiografía de pensamientos de Almodóvar que el lector podría sacar de la historia anterior; y los Consejos son, en fin, consejos claros.

Quizás lo más encantador de este libro sea el acercamiento despreocupado que podría tener cualquier lector a medida que avanza en las páginas y las historias. Me imagino que ese sentimiento lo genera Patty, ella deja ver su lado humano cuando se la pasa bien o cuando está deprimida, sin que importe lo que haya enfrente.

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Ana Sonríe de Denise Phé-Funchal

Ana Sonríe
de Denise Phé-Funchal
por Gaby Sosa
“y en cuanto pone un pie fuera de casa, un pie en la calle, se promete buscar los lugares Ana se inclina
para colocarle 
el collar, abre la puerta de infancia y evitar los de Carlos. La constante huida
del recuerdo
le ha permitido dividir la ciudad y trazar caminos para recordar y para huir.”

Ana sonríe es la historia de tres hermanas Ana, Loreta y Lucrecia, su presente y los recuerdos amargos de su infancia y juventud, develando poco a poco momentos que rasgan el alma.

Entre conversaciones e interacciones relata las historias personales de cada una de las hermanas. Universos y momentos que explican un trágico acontecimiento, y desentraña las motivaciones y temores de cada una.

Pese al juego de temporalidades hay una línea directa desde la desesperada vida de sus padres y una infancia pintada de tristeza a una adultez melancólica y depresiva, en la que las hermanas añoran deshacerse de los fantasmas del pasado y cambiar esos momentos, aun sabiéndose condenadas a llevarlos siempre consigo.

Sin embargo, Ana sonríe es más que la historia de tres hermanas, es también una novela que muestra la lucha diaria de las mujeres en una sociedad dominada por hombres, en la que la violencia, el engaño y las decepciones siempre está presente. El libro invita a repensar la situación de la mujer en la sociedad guatemalteca, hoy y cuarenta o cincuenta años atrás.

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​Los Demonios Salvajes de Mario Roberto Morales

​Los Demonios Salvajes
de Mario Roberto Morales
por Elvia Roldán
“Cuesta ser uno mismo en una sociedad en la que sugieren cien veces diarias lo que te conviene ser…”
-Mario Roberto Morales
Los Demonios Salvajes, p 141.

Siendo la primera novela del autor guatemalteco Mario Roberto Morales, el autor experimenta un variado estilo literario. Recordando los momentos que pasó con sus compañeros de la guerrilla y con sus compañeros del último año del colegio. Visualmente es un chirmol, pero para él escribir es una actividad lúdica.

Un libro que terminó de ser escrito hace cuarenta años, pero que surge con vitalidad en esta nueva edición definitiva, según el autor, editada en México, que se abre paso entre las novelas contemporáneas juveniles, ya que si bien fue escrita hace varias generaciones, y habla de situaciones que personas de mi edad nunca vivieron, lo ocurrido en esa época nos afecta actualmente y no podemos seguir ignorándola. Morales plasma ese momento en el que toda una generación se ve obligada a truncar sus sueños infantiles al graduarse del colegio porque en el país existe una guerra interna que deben afrontar, por muy indiferentes que quieran mostrarse ante ella.

Baraja la ficción con recuerdo propios, cartas que hubiese querido escribirle a su esposa y a sus bebés mientras estaba en la guerrilla urbana guatemalteca y reflexiones sobre la búsqueda de identidad que tienen los jóvenes graduandos del bachillerato en el momento en el que son hostigados porque ‘tienen que ser alguien en la vida’ pues han llegado a la edad en la que tienen que descubrir cómo hacer en el camino.

Esta búsqueda de identidad que tienen los protagonistas es la misma búsqueda de identidad que tiene la literatura guatemalteca de esa época, y en especial. Los Demonios Salvajes, reconocida con el nombre de Nueva Novela Guatemalteca (junto con Los Compañeros de Marco Antonio Flores), en la que utiliza las formas coloquiales del habla de la época para contar la historia, dando a la forma inseparabilidad del fondo implícito que capta nuestra atención por su forma de expresarse y nos conduce así hasta el inevitable final de una obra que no pretende nada, porque lo dijo todo.

Mario Roberto Morales, escritor, columnista, catedrático y doctor en literatura y cultura latinoamericana,  fue militante guerrillero durante el conflicto armado interno guatemalteco durante quince años, lo que ensucia, a la vez que adorna, su escritura alegre y juvenil con el dolor y miedo que sufrió voluntariamente por luchar por su país y sus ideales de entonces.

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David Unger: Muchas cosas suceden en Guatemala a escondidas, lejos de la luz y de la claridad

El Maestro de maestros David Unger está de nuevo en Sophos. Luego de habernos purificado las vías respiratorias con el oxígeno que emanan los cuentos agrupados en Ni chicha, ni limonada (¿qué espera F&G editores para reimprimirlosUnger 1?), más allá de avisarnos que Vivir en el maldito trópico transfiere daños irreversibles y que El precio de la fuga deja secuelas que tardan más de una reencarnación en sanar, hoy Unger camina otra vez entre los libros de Sophos custodiados por la esperanza, se detiene, ve (como siempre) de frente a sus cada vez más numerosos lectores y les presenta las trepidaciones vertiginosas que lacró en cada línea de El manipulador, su nueva novela impresa en México por Planeta.

—JL Perdomo Orellana

 “Tú, él, nosotros et al.” manipulan. ¿Hay una “sola alma de Dios” que no lo haga?  Thomas Bernhard llegó al extremo de apuntar que incluso los recién nacidos lloran por cálculo…

Una cosa es que las lágrimas broten de los ojos por naturaleza, por el puro dolor, y otra que los artistas te lleven a cierto sentimiento por la manipulación de colores, palabras y sonidos. Creo que las artes conducen a sus apreciadores a un determinado lugar que a fin de cuentas es solamente una, y no la única, conclusión.

¿Es Dios el “Gran Manipulador” o los manipuladores de antología son sus autoproclamados “apóstoles” erigidos en gerentes generales de “exitosas” megapacas espirituales?

Dios, si existió, dejó de preocuparse de nosotros hace milenios—nos dejó todas las piezas para construir nuestro mundo y a pesar de muchas notables excepciones, lo hemos saturado de detritus. En cuanto a “los manipuladores de antología”, basta decir que el papel aguanta todo y a fin de cuentas terminaremos todos hechos polvo, gracias a Dios.

Con premios (trucados) o sin premios, con y sin agente literario, ¿quiénes manipulan “más”?: ¿los autores, los editores “tiburoneros”, los libreros que se prestan a la jugarreta de ofrecer novedades precocidas?

Todos somos culpables. El mundo editorial es un negocio y todos jugamos nuestro papel siniestro. Sin embargo, creo que salen a flote muchas obras buenas que nos pueden entretener al mismo tiempo que nos dan la oportunidad de apartar la cortina y ver algo nuevo, por primera vez. Lo que no vale es el engaño y desafortunadamente hay mucho de eso en las llamadas “letras”.

¿Son los lectores los “grandes manipulados”?

Indudablemente. Siendo lector, a mí también me manipulan. Yo prefiero las obras que me llevan de la mano hasta cierto punto y después me sueltan para llegar a un punto más allá de la realidad. Las mejores obras nos ofrecen, como he dicho, opciones y no conclusiones. Creo que los lectores que buscan El manipulador para entender el “Caso Rosenberg” a lo mejor se van a decepcionar. Ésa puede ser la razón por la que el público prefiere leer Un libanés de San Marcos en vez de leer mi novela —esta llamada biografía “best seller” sólo confirma que los lectores prefieren leer una fantasía mal escrita a una novela, si me lo permites, que trata de profundizar las cosas.

¿Lo manipuló alguien o algo a usted para ponerse a escribir El manipulador?

Varios amigos me dijeron que no debería tocar el tema del Caso Rosenberg dado que Rodrigo les daba asco y porque era un caso en el que “la realidad superaba a la ficción.” Ningún escritor puede aceptar ese consejo y lo tomé como un reto. Yo quería tejer una novela que arrancara de la grabación que hizo Rodrigo, pero que no tiene nada qué ver con su vida y los personajes que lo rodeaban: Marjorie y Khalil Musa Musa, las varias esposas e hijos del mismo Rodrigo.

En efecto, ¿no era “demasiado arriesgado” tratar un tema trágico del que pronto hubo por lo menos un libro y el anuncio de una película?

Ya me conoces bien, José Luis, y sabes que los “riesgos” me valen un comino. Los temas escogen al escritor y no viceversa. Existen escritores (miedosos) que escriben la misma historia en cada libro y otros que escriben lo que la conciencia o la inspiración los obliga a escribir—estoy pensando en Phe-Funchal, Goldman, Mosquera, Rey Rosa. Creo que es más bien cuestión de carácter que de otra cosa.

Pues vamos a dejarnos de asuntos periféricos. Vayamos a las 324 páginas de su nueva obra y resaltemos las líneas que, como epígrafes ineludibles, distinguen sus cuentos y novelas: en estos tiempos, ¿es prudente sospechar del jardinero, del policía, de la sirvienta y hasta de uno mismo? ¿Vale esta prudencia para todo el mundo o sólo para el “maldito trópico”? ¿Conoce algún tiempo y algún lugar en los que no hubo lugar para tanta paranoia?

No quisiera vivir la vida de un paranoico, sospechando de todos y de todas, pero hay que aceptar que muchas cosas suceden en Guatemala a escondidas, lejos de la luz y la claridad. Cuando existe la oportunidad de robar o de hacer mucho pisto, se disparan la desconfianza, las manipulaciones y obviamente los asesinos. Guatemala es un país muy dañado, mucho más dañado hoy que en los tiempos de Arévalo y Arbenz. No podemos decir que sucesivos golpes de Estado no han dañado la estructura de la sociedad guatemalteca. Hasta que el país enfrente su pasado sin anteojeras ni fantasías, la situación no va a mejorar o cambiar. Sin embargo, me parece que el trabajo de la CICIG y del pueblo que se reunía en el Parque Central es lo más saludable en la Guatemala de los últimos 15 años.

En la página 12, el protagonista ya está hecho un “experto en traiciones”. ¿Aprobó (“con honores”) un curso intensivo en el, así llamado, Congreso de la República de Guatemala?

Como dije, la estructura social, política y económica de Guatemala está tan deshilachada y rota que no existe una pomada que pueda sanar el país. El Congreso está compuesto mayormente por oportunistas, correligionarios y ladrones de los que no se puede esperar más: son el reflejo y a la vez la fuente de todo lo podrido del país.

¿El mundo está lleno de sargentos y hay escasez de soldados? ¿No es al revés? La “paridera” que viene describiendo Fernando Vallejo desde hace demasiados libros repetitivos, ¿no ha producido, más bien, exceso de tropas locas con millones de soldados rasos de mirada vidriosa y asesina?

Creo que un buen líder puede iniciar la curación de un país y una sociedad pero a la vez necesita que el pueblo coopere. No vamos a tener una verdadera reconciliación hasta que se haga una limpieza total con escoba y trapeador. Esto no es posible si el país sigue eligiendo como presidente a gente como Pérez Molina y Jimmy Morales. Esto es una farsa, una farsa muy peligrosa sin embargo: no estamos hablando de un esperpento de Valle-Inclán. Lo que pasa en Guatemala es realmente grotesco.

¿Sólo basta un “cabrón para destruir algo bello”?

Hitler no fue el único cabrón en Alemania. Hubo una complicidad integrada por un 80% del pueblo. A pesar de todos los lindos paisajes guatemaltecos, el país está muy lejos de ser “algo bello”.

¿No es increíble que Rosa Esther tenga un gusto tan refinado como para leer novelas de Manuel Puig y un gusto tan precario como para leer papeles impresos con el nombre de Isabel Allende?

A mí me gusta entretenerme un poco al escribir. Me burlo mucho de mis personajes  (de todos, menos de Olivia Padilla Xuc de Para mí, eres divina), de escritores consagrados, de gente pretenciosa. Todos mis personajes tienen elementos cursis, ridículos, etc. Especialmente la Rosa Esther que tiene tanto miedo de sí misma. Me burlo de mí mismo también.

En la página 65 aparece Jim Morrison cantando “Cuando la música termine, apaga la luz”. ¿Qué escuchó usted durante la escritura de El manipulador?

Nunca escribo con música aunque la música juega un papel importante para mí.  Y prefiero que se prenda la luz, cuando la música termina.

En la página 133 irrumpe uno de esos llamados “mensajitos” que avisa: “Divino, acabo de jugar tenis y mis calzones están mojados… por ti”. Otro avisa: “…no puedo levantarme de la mesa por la enorme erección que tengo por pensar en ti”. Aunque usted no lo crea, aún hay seres completamente ajenos a ese tipo de mensajería genitalizada. En la “vida real” ¿existen quienes remiten o reciben “mensajitos” de ese tipo o esto sólo tiene lugar en novelas y en antologías de sedicentes cuentos de “corte erótico”?

Vos sos tan pícaro, José Luis, y provocador. La verdad es que todos hemos padecido de esas experiencias (yo he tenido los calzoncillos mojados muchas veces y he experimentado una que otra erección). Últimamente, no he recibido ni mandado ese tipo de mensajes (tengo menos de seis meses de tener un smart phone con el chat), pero seguro que Rodrigo y Marjorie se mandaron mensajitos de este perfil, por escrito o por telepatía, ¿no crees?

¿Todo es oblicuo en Guatemala? ¿”Nada se hace de manera directa; todo es disimulo, cortinas de humo, pantallas, nubes, ocultamiento”? Estados Unidos y México “tampoco cantan mal las rancheras”, ¿no cree?

Pues yo creo que Guatemala ha perfeccionado el disimulo. En Guate, más que en México, hay gente que te miente descaradamente en público y nadie dice nada, por miedo o por costumbre. En México la gente está tan acostumbrada al engaño que se ríe de las mentiras y en Estados Unidos… pues no sé. Siempre he opinado que hay más posibilidades de decir la verdad y que se oiga. Últimamente, me estoy quedando con dudas.

Cometer errores “y muy serios”, ¿forma parte de la “constitución genética” del guatemalteco? Desde la mirada de Mark Twain —“eres un ser humano y no puede haber nada peor”—, ¿no habría que extender tal genética al resto de gentilicios que infestan los saldos del planeta?

Pos sí. Tenés razón. Pero dado que he escrito una novela sobre Guatemala y no sobre Honduras o Finlandia, creo que es mejor no hablar mucho de este tema.

“Tegucigalpa es una ciudad donde los puentes no conducen a ninguna parte” rumia Samir Mounier en la página 186. ¿Adónde conducen los puentes en Nueva York, el DF, Guadalajara y Costa Rica (sitios a los que usted suele ir con alguna frecuencia)?

Creo que sabes que estaba hablando metafóricamente y ahora me planteas ciertas ciudades como realidades. El puente Brooklyn va entre Brooklyn y Manhattan, en el DF hay dos niveles del mismo periférico (el mas rápido tiene cuota), y como recibo salario de Guadalajara no me permito comentar sobre los puentes tapatíos. Costa Rica tiene lindos puentes pero el paisaje es bastante aburrido, pienso yo. Se nota que no quiero contestar esta pregunta, pero debo de hacerlo:  esa observación sale de la boca de Samir Mounier, un hombre que me da asco (es un personaje totalmente ficticio), quería insinuar que aunque  las cosas en Guate estén mal, la situación está más jodida en Honduras. Siempre ha sido así, ¿no? Pues es lo que piensa de Honduras el guatemalteco.

Saber o no saber, “oropel y autoengaño”, ¿hacen de las investigaciones en Guatemala “una película muda de los veintes en la que un perro se persigue la cola durante cuarenta minutos”?

¿Cómo se puede explicar la elección de Pérez Molina en 2011? Nuestra memoria es tan escasa, que el pueblo lo eligió presidente después de ser el director de Inteligencia Militar bajo Ríos Montt? Increíble.

¿Cómo sabe usted que un Ambien sirve para dormir y 30 mg de Cymbalta funcionan durante la mañana para despertar? Igual que Fernando del Paso, ¿estudió usted Medicina… o acude al Ambien y al Cymbalta como sucedáneos del té de azahar y de un café bien cargado?

Hay tantos anuncios de estas pastillas en televisión, que uno se vuelve experto sin querer serlo.

¿A qué remiten los enigmáticos títulos de los capítulos 4, 12, 19, 23 y 29 (“Caballo y carreta = Amor y matrimonio”, “Una balada árabe: habiba, sharmuta”, “¡Tócala de nuevo, Sam!”, “Esto no se acaba hasta que cante la señora gorda” y “Cambiando caballos a la mitad del río”, respectivamente)?

Pues también hay otros títulos que a mí me gustan: por ejemplo, “La maja desnuda o la petite mort”, “Merde alors”, “Pagar el pato”. Traté de dar al lector una pista de lo que se podía esperar en cada capítulo. La verdad es que me extraña que nadie, anteriormente, me haya preguntado acerca de esto. Creo que los títulos de los capítulos juegan un papel fundamental en la novela y, claro, me entretuve mucho buscándolos.

¿A cuál “tradición de Corazón Aquino y Margaret Thatcher” se alude en la página 234?

El comentario está relacionado con la esposa del Presidente Pocasangre. Quería criticarla porque ella no fue electa presidente pero toma un rol de protagonismo dentro del gobierno de su esposo. Obviamente, es una referencia a Sandra Colom.

¿Se puede ser guatemalteco, “sin pensar en soldados, narcos, maras, carteles y demás”?

Desafortunadamente, y con pocas excepciones—por ejemplo, las maravillosas manifestaciones que lograron desplazar a Baldetti y Pérez Molina— la historia de Guate desde 1954 no es muy alentadora.

En esa misma página (la 235) aparece “un piloto de TACA” quien “al finalizar su vuelo desde Guatemala… había dado la bienvenida a los pasajeros a Managua, cuando en realidad había aterrizado en el Aeropuerto de Comalapa en El Salvador. Los pasajeros habían tenido que desembarcar y esperar dos horas para tomar otro vuelo a su destino de origen. Nada de disculpas, nada de reembolsos. Sólo otra metida de pata más”. ¿Hay aquí un exceso garciamarquiano o tuvo noticias directas de tamaño despiste?

Ja, ja. Si es una exageración, no lo es por mucho. Una lectora se quejó del comienzo del capítulo 16, donde el narrador critica a Guatemala por ser un país en donde se cometen errores muy graves… hasta que ella presentó una receta en una farmacia y se dio cuenta de que la cantidad de medicina que le habían dado era para un adulto y no para su bebé. Si se la hubiera dado, el niño estaría muerto ahorita y la farmacia se habría enconchado en el típico “si te vi, ni me acuerdo”. Tiendo a exagerar para llegar más bien a la realidad.

Entre las páginas 274 y 296 son citadas obras como El amor en los tiempos del cólera (de García Márquez), Las viñas de la ira (de Steinbeck), El coleccionista (de John Fowles), el Cándido (de Voltaire) y música de Liszt, Debussy, Delibes, Bill Evans y Cole Porter. ¿Funcionan estas referencias exclusivamente en el contexto de la novela… o son obras que, afuera de las páginas, son o fueron vitales para usted?

Has descubierto algo: sí, son obras que funcionan dentro de la novela, pero también expresan mis preferencias, más en cuanto a la música que a la literatura. Creo que comparto con Javier Mosquera la relación intima entre la literatura y la música—hay un CD que acompaña su novela Figuraciones que juega un papel esencial para interpretar mejor ese libro.

¿Cuánta Psilocibina debe consumirse para siquiera imaginar en alguna reencarnación que “Los guatemaltecos creen que sólo es cuestión de tiempo antes de que su país asuma su legítimo lugar como líder latinoamericano”?

José Luis, ¡siempre andas provocando! Los logros de los mayas han sido una cuestión de gran orgullo para Guate. Sufrimos de cierta soberbia contradictoria, por lo menos en comparación con los otros países centroamericanos.

Casi en la última línea de la página final de su novela aparece la expresión “Insha’Allah”. ¿Qué hace ahí y qué significa?  

La traducción al español seria “Si Dios quiere” y es una frase que escucha Guillermo saliendo de la boca de una mujer que él imagina podría ser de su amante Maryam Khalil. A la vez, es una frase que mis abuelos sirios siempre decían. Más que nada utilizo esa frase no para enfatizar mi convicción religiosa, sino más bien para indicar que todo es posible, que aun lo inesperado se puede cumplir. A fin de cuentas, soy optimista y creo profundamente en la posibilidad de transformación. Y amo/odio Guatemala con igual intensidad.

 

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David Unger responde el cuestionario Hitch

ungerPor José Luis Perdomo Orellana

—El ensayista británico Christopher Hitchens —nacionalizado estadounidense en un momento de descuido— hizo una especie de alquimia con las previsibles preguntas que le formularon Vanity Fair y Paris Review. Les dio tanta importancia como para incluir el cuestionario en sus memorias Hitch 22.

Con este antecedente, a reserva de que usted tenga la sospecha de que esto más parece material para la chilanga y achilangada revista TV y novelas, permítame tener la osadía de plantearle…
EL CUESTIONARIO HITCH
¿Qué es el colmo de la desdicha?
Que no podemos revivir ciertas experiencias en la vida.
¿Cómo le gustaría vivir?
En un estado de constante sorpresa, con el tiempo suficiente de profundizar cada experiencia, sintiéndome totalmente vivo.
¿Cuál es su idea de felicidad en la Tierra?
Tener una casa en tierra fría, con chimenea y terraza, y con vista al mar. Sin vecinos, excepto unas cuantas tortugas y colibrís… aunque sé que los últimos no habitan las playas. Tener tres meses de verano, cuando me podría meter al mar.
¿Qué pecados le inspiran más indulgencia?
Confiar demasiado en lo buena que es la gente, ¿llega a ser un pecado, José Luis? En ese caso, ahí pido más indulgencia. Me han traicionado un par de amigos.
¿Cuáles son sus personajes favoritos de ficción?
Stephen Daedalus de Joyce, Ishmael de Melville, Gatsby de Fitzgerald, Tevye de Shalom Aleichem. Como podés notar, soy un chapín bastante agringado. Estos personajes fueron románticos en un mundo demasiado realista.
¿Cuáles son sus personajes históricos favoritos?
José de la Biblia, Beethoven, Vallejo (César, no el medallo/colombiano/mexicano), Agustín Lara, Matisse. El pintor Arshile Gorky.
¿Cuáles son sus heroínas en la vida real?
Toña la Negra, Ella Fitzgerald, Flannery O’Connor, Emma Lazarus, Rosa Parks, Fortuna Yarhi de Unger (mi madre).
¿Cuáles son sus heroínas de ficción?
Prefiero decir los nombres de escritoras como Flannery O’Connor, Patricia Highsmith, Jane Austen, Elena Ferrante y Sara Sefchovich por su lindísima novela Demasiado amor.
¿Su pintor favorito?
Picasso, por ser tan salvaje, Masaccio y Vermeer por su exactitud y emoción en cada línea y color. Podría vivir contentamente con cuadros de ellos.
¿Sus músicos favoritos?
¡Ecco! Beethoven, Philip Glass, Mozart, Bach, Bob Dylan, Joan Baez, Buena Vista, Corelli, Los Beatles, Manu Chao. Hay muchos.
¿La cualidad que más admira en un hombre?
Su rectitud, humor y visión.
¿La cualidad que más admira en una mujer?
Su guapura y valentía.
¿Su virtud preferida?
Claridad. Honestidad.
¿La virtud que menos le gusta, o la más sobrevalorada?
La perfección y los sacrificios. Perdón, pero no existen.
¿De qué logro está más orgulloso?
Aunque no lo creás o te burlés de mí, el Premio Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias de Guatemala. No lo esperaba y me llena de gratitud el haber sido nominado y que me lo otorgaran.
¿Su ocupación favorita?
Jugar backgammon, mientras oigo las Variaciones de Goldberg, de Bach, con un buen güisqui en una copa.
¿Quién le habría gustado ser?
Un beisbolista profesional, jugando de jardinero derecho y batiendo .325. Alguien como Roberto Clemente, de los Piratas.
¿Cuál es su característica principal?
Burlarme de muchas cosas.
¿Qué es lo que más aprecia de sus amigos?
Su entrega. Su confianza. Su fidelidad. Su talento. Que piensen profundamente y que se burlen de muchas cuestiones.
¿Cuál es su principal defecto?
A veces digo tonterías. Hablo sin pensar y entonces aparece el remordimiento.
¿Cuál sería la mayor de sus desgracias?
No haber podido pasar mi niñez en Guate. Creo que hubiera sido un patojo mucho más feliz.
¿Qué le gustaría ser?
Cantante.
¿Cuál es su color favorito?
Azul, azul, azul —como dijo Agustín Lara.
¿Cuál es su flor favorita?
La gardenia, aunque sé que su olor es fuerte.
¿Cuál es su pájaro preferido?
Me gustan los cardenales y mot-mots.
¿Qué palabra o expresión utiliza demasiado?
What the fuck!
¿Quiénes son sus poetas preferidos?
Rilke, Vallejo (César), Li Bai, Lao Tzu, Hart Crane, D.H. Lawrence. Confieso: García Lorca es el poeta mas sobrevalorado, aunque como persona histórica lo admiro mucho.
¿Qué autores en prosa le siguen haciendo compañía?
Joyce, Melville. Éstos son los gigantes. Pero hay muchos más y todos son muy buenos. Graham Greene, por ejemplo.
¿Cuáles son sus nombres favoritos?
Mia y Zoe: son los nombres de mis hijas. Las quiero mucho, y las admiro un chingo.
¿Qué es lo que más le disgusta?
La pomposidad y sus parientes cercanos: la arrogancia y la prepotencia, el racismo y la misoginia. La falta de tolerancia y la falta de sentido común.
¿Qué figuras históricas le inspiran más desprecio?
Hitler y Stalin. Fueron máquinas de matar.
¿Qué figuras contemporáneas le inspiran más desprecio?
Donald Trump y Putin. Me dan asco. Y no olvidemos a Ríos Montt y Pérez Molina.
¿Qué acontecimientos de historia militar le producen más admiración?
Las victorias de los vietnamitas y su liberación del colonialismo. La guerra de seis días de Israel en 1967. Aunque fueron derrotados, admiro mucho a los griegos en la batalla de las Termópilas y a los judíos en Masada.
¿Qué talento natural le habría gustado poseer?
Como dije ya, cantar bien. Poder emocionar a la gente con mi voz.
¿Cómo le gustaría morir?
Sin suero. Con los zapatos puestos. Con el cerebro y el pito aún funcionando. Con cien años de dicha.
¿Qué es lo que más le disgusta de su apariencia?
Los dientes. Son demasiado amarillos y un poco torcidos. La verdad es que no me gusta verme en el espejo.
¿Cuál es su lema?
Amar y ser amado a cambio. Vivir y dejar vivir, sin chingar la vida a los otros.

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